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Lun, Jul

Cuidate mientras estés en casa

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Las largas jornadas de estudio y trabajo, seguidas por otras de entretenimiento te mantienen pegada a la silla o al sofá gran parte del día. Estar con una computadora al frente durante horas y horas puede ser fatal si no tomás las medidas correctas.


"Estamos encantados que hayas encontrado el refugio perfecto en nuestras pantallas en esta época en casa, pero por favor, también queremos que te cuides", ha dicho Acer, un líder del segmento de laptops.

Por eso te recomendamos un estiramiento de diez minutos que permitirá que tus músculos y el esqueleto se recuperen diariamente después del trabajo, además de prevenir otros trastornos.

-Desbloqueá los tobillos: De pie, con las piernas ligeramente separadas (ancho de las caderas), colocá el pie derecho en flex y comenzá a realizar un movimiento circular hacia fuera. Repetí el mismo procedimiento con el pie izquierdo.

-Estirá los cuádriceps: Agarrá la punta del pie derecho y lleva el talón al glúteo. Aguantá en esa posición unos 15 segundos. Para mantener el equilibrio fijá la mirada en un punto para aumentar la concentración o tomate de un objeto que te dé estabilidad. Cambiá de pie y mantené otros 15 segundos en esta postura.

-Alargá brazos: Abrí las piernas formando un triángulo, sin forzar la postura. Elevá los brazos hacia el techo. Llevá el derecho hacia la izquierda e intentá alargar el tronco, evitá siempre encogerlo y sentí cómo se estiran los dorsales. Hacé lo mismo con el brazo izquierdo.

-Movilizá las cervicales: Volvé a colocar los pies al ancho de tus caderas. Agarrá la parte posterior de la cabeza con tus manos, inspirá y llevá la mirada, con suavidad, hacia el suelo mientras exhalás. Mantené esta posición y sentí cómo se estiran las cervicales.

-Brazos al cielo: Con una gran inhalación, abrí los brazos y elevalos, intentando alargar toda la columna, dirigiendo las puntas de los dedos hacia el cielo. Sentí cómo crece todo tu cuerpo.

-Cabeza al suelo: Inspirá y al exhalar, bajá los brazos, redondeá la cabeza y empezá a bajar el cuerpo pausadamente hacia el suelo, notando todo el recorrido que realiza tu columna vertebral. Si no llegás a tocar el suelo con las manos, quedate en una postura que te resulte cómoda y no dañe tus músculos.

-Torsión a cada lado: Solo debés llevar las rodillas hacia la izquierda y tu mirada hacia la derecha. Las piernas deben estar flexionadas y quedar situadas por encima del ombligo.

-Postura del niño: También te permitirá relajar la espalda, desbloquearás la zona lumbar y de los hombros.

Incorporá esta rutina a tu vida y sentí cómo tu cuerpo lo agradece.