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Sáb, Dic

¿Cómo cuidar la salud digestiva?

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Nuestra salud depende casi del 100% de lo que ingerimos. No solo porque el abuso de cierto tipo de alimentos pueda generar enfermedades o dolencias de distinto calibre, sino porque la ausencia de un grupo determinado de nutrientes, vitaminas y antioxidantes en lo que comemos puede determinar nuestra salud.

 

Pero también se deben tener en cuenta otros factores que afectan el aparato digestivo. Estrés, tabaquismo, antecedentes familiares, una dieta desequilibrada, inflamación e hinchazón del estómago por largo tiempo, son algunas de las señales de alerta que pueden poner en jaque la salud digestiva.

El aparato digestivo está compuesto por el esófago, el estómago, el hígado, los intestinos grueso y delgado, el páncreas y la vesícula biliar. Durante el proceso de digestión, los alimentos y las bebidas se descomponen en pequeñas partes para que el organismo pueda absorber los nutrientes y convertirlos en energía, para su correcto funcionamiento.

Existen una gran cantidad de afecciones digestivas y que varían según el caso, pudiendo ir de leves a serias. Algunos de los problemas más comunes y que alcanzan a ambos sexos, en cualquier momento de la vida, son: cáncer, hemorroides, síndrome del intestino irritable, gastritis, úlceras gástricas,  celiaquía, enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa, diverticulosis, isquemia intestinal, entre otras.

Como en todos los casos el diagnóstico precoz es vital para poder erradicar o evitar la enfermedad. Además de tener una vida saludable es fundamental llevar el calendario de estudios de rutina al día y estar atentos a los signos que nos suele dar el organismo y que nos indican que algo no funciona como debería.

La endoscopia digestiva alta y la endoscopía digestiva baja son métodos que, si bien son invasivos, en la actualidad se realizan bajo sedación y que los pacientes pueden tolerar con resultados positivos. Estos análisis permiten tener un diagnóstico precoz de cáncer de esófago y estómago, pólipos, tumores colónicos, etc.

El desarrollo de estas exploraciones ha permitido un gran avance en el estudio de las enfermedades digestivas y en el manejo de lesiones que tiempo atrás suponían una prescripción quirúrgica y que hoy -gracias a los métodos endoscópicos- se pueden tratar adecuadamente con una menor incidencia de complicaciones que la cirugía, logrando el control total de la enfermedad.

Cabe destacar que estos estudios se prescriben y son de rutina en aquellos pacientes mayores de 50 años que posean antecedentes familiares, pero también el médico puede solicitarlos si se presentan algunos de estos síntomas: indigestión e incomodidad estomacal, sensación de hinchazón después de comer, náuseas moderadas, pérdida del apetito y acidez estomacal, sangre en las heces, vómitos, pérdida de peso sin razón, dolor estomacal, ictericia (color amarillento de los ojos y la piel), ascitis (acumulación de líquidos en el abdomen) y problemas para deglutir.

Es vital acudir al especialista ante los primeros síntomas o malestares, para poder dar con la enfermedad en los estadios iniciales y realizar el tratamiento adecuado que permita incrementar las posibilidades de éxito en la curación y disminuir las complicaciones y secuelas de la enfermedad.