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Dom, Dic

Ligadura de trompas de Falopio: elección libre y responsable

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Si indagamos acerca de los métodos anticonceptivos, notaríamos que aún en el 2011 y con todos los avances en el tema, hay desinformación en los ciudadanos, acerca de los cuidados que se deben tener para lograr una vida sexual saludable y con conciencia.

El Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable se creó en 2003 con el objetivo de garantizar la igualdad de derechos y el acceso a la información para la libre elección y el desarrollo de una vida sexual y reproductiva responsable. Dentro de las distintas acciones llevadas a cabo desde el Programa, como son la distribución gratuita de preservativos y anticonceptivos hormonales en centros de atención médica, la capacitación a los equipos médicos y el trabajo de concientización general, se encuentra la sanción de la ley nacional 26.130 de anticoncepción quirúrgica, que establece el método de la ligadura de las trompas de Falopio y de los conductos deferentes o vasectomía para evitar embarazos en forma permanente. La ligadura de  trompas consiste en la oclusión bilateral para impedir la unión de óvulos y espermatozoides.

La norma estipula que este método debe realizarse de manera gratuita en hospitales y clínicas tanto públicas como privadas, y fija la cobertura total de las obras sociales y los servicios de medicina prepaga.

La ley está destinada a  las personas mayores de 21 años, que ya son capaces de elegir libremente entre las distintas formas de anticoncepción, sin que medie autorización judicial.

Este método también puede aplicarse para prevenir embarazos que puedan conllevar complicaciones para la mujer. La normativa garantiza la práctica más allá de la objeción de conciencia de los médicos y especialistas implicados. En tal caso, la institución sanitaria debe reemplazar al personal para que la operación pueda realizarse.

La ley fue sancionada en 2006, y es un tema que avanza sobre los derechos de las personas a decidir sobre su vida y su cuerpo. Y el acceso requiere en primer lugar información, que debe ser brindada por el personal médico, según lo estipula la misma ley. Quienes opten por este método de anticoncepción tienen derecho a conocer las condiciones en que puede practicarse, cuándo implica riesgo, la efectividad del método y la posibilidad de reversibilidad.

Información y regulación que no restringe la vida, si no que la vuelve más libre y responsable.