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Mar, Dic

Redes Sociales y adolescentes

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Necesitamos revisar algunos aspectos de las redes sociales para conceptualizar este sistema de comunicación social, para comprender por qué ocupa un lugar tan significativo, no sólo en la vida de los adolescentes, sino también en la de muchos adultos.

 

Los jóvenes, las redes y la autoestima, ¿qué relación guardan?

Reconocimiento, popularidad, aprobación, espacio propio, intercambio, conocimiento, vínculos, pertenencia, expresión, resolución, juego, socialización, etc., son algunas de las respuestas a esa pregunta. Todos estos aspectos no parecen amenazantes.

Sí podemos ver que varios de ellos responden a ciertas “necesidades humanas”, relacionadas con el hecho de ser vistos o tenidos en cuenta como dando cuenta del valor que tiene el hecho de “estar”.

Agudizando esta mirada, podríamos hacerles espacio a algunas preguntas tales como: ¿reconocimiento en base a qué?, ¿de qué manera alguien se populariza en una red? ¿con quién socializa? ¿cómo obtiene su espacio propio? ¿cuál es la condición para pertenecer? ¿qué resuelve y cómo?

¿Cuál es el costo de conseguir más likes?

La adolescencia es una etapa de crisis vital. Dejar la identidad de niño para conformar una nueva adolescente, es necesario saber que su emocionalidad puede manifestar ciertas vulnerabilidades.

En este proceso de transformación, la auto imagen, es decir la conceptualización de sí mismo, tendrá en el joven, un papel de singular importancia para contribuir de manera favorable o no a esa nueva identidad que quiere aflorar, y que será parte de un proceso que lo llevará a la adultez.

¿La experiencia en las redes suma o resta?

Cuando un adolescente no distingue el valor entre lo público y lo privado, se encuentra vulnerable a distintos tipos de riesgos. Algunas veces para tener un espacio de reconocimiento y pertenencia en las redes, las exigencias de exposición son altas. El mensaje explícito o implícito, muchas veces representa al “ojo que ve lo íntimo”, lo que supuestamente no se debería ver, y lo propaga de manera viralizada. Se comprueba una vez más, la dimensión de lo cuantiosa que es la web, en términos de gente con la que se puede ver e interactuar.

Hablando de la auto-estima, la necesidad del joven de construir su nueva imagen, sumada a la necesidad de “ser aprobado”, considerando los espacios en la web, si los mensajes que recibe son desvalorizantes en relación a su persona o a sus hábitos, acciones, etc., pueden afectar de manera particular y poco beneficiosa al adolescente que resulte destinatario de esas expresiones.

El gran desafío es de todos

Los hijos adolescentes, necesitan que los acompañemos a gestionar espacios donde puedan presentarse auténticamente, se animen a debatir y defender sus ideas y valoraciones sin sentirse juzgados.

Es oportuno que los padres acompañemos a que puedan revisar, cómo se ven a sí mismos. Ese sentir será el que se impregne en cada uno de sus pensamientos y acciones: “según como me veo, siento y puedo”.

Darle el valor que la autoestima merece, implica también sostenerlo dentro de las redes sociales. No se trata de ser popular a cualquier precio, no se trata de gustar a los demás dejando de ser uno mismo.

Es necesario saber decir que no, basta o hasta aquí a tiempo. Miles de “me gusta” de otros, no compensarán el vacío que deja un solo “no me gustó”, ”no me aceptó”. Quien es cuidadoso de sí en las dimensiones de la web, podrá ser cuidadoso de otros. Comprender que detrás de cada mensaje hay un ser humano esperando una respuesta, nos pone a todos en un estado de mayor conciencia.

Utilizar las redes, intercambiando ideas sin herir, observar las diferencias y sumar aquello con lo que uno se identifica luego de un análisis, puede resultar beneficioso.

Tenemos la oportunidad de elegirnos cada día dentro de las redes virtuales que siguen siendo humanas cuando no nos apartamos de quienes en verdad somos.