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Jue, Oct

Huevo: satisface gran parte de las necesidades alimentarias

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El huevo es un alimento que satisface buena parte de las necesidades nutricionales del ser humano gracias a los minerales y vitaminas que se esconden en el interior de su cáscara. También posee un alto contenido de proteínas, muy importante para la construcción y reparación de los tejidos orgánicos. 

 

A raíz de que contienen todos los elementos necesarios para el desarrollo del embrión del ave, son, por propiedad transitiva, muy ricos en nutrientes y excelentes para nuestra alimentación.

 

La yema del huevo concentra la mayor cantidad de nutrientes e incluye grasas, proteínas, hierro, fósforo, calcio, y otros elementos minerales,  y vitaminas A, D, E, y las del grupo B.

 

Algunas de las materias grasas monoinsaturadas que se hallan en esta parte del alimento, tienen la propiedad de estimular las contracciones de la vesícula biliar, lo que si bien puede representar un inconveniente para los enfermos, es muy útil para las personas sanas.

 

La clara contiene una gran proporción de agua, nada de grasa ni de vitaminas y menos elementos minerales que la yema.

 

Pese a no ser un alimento completo, posee un alto contenido de albúmina, una proteína cuyo valor biológico es muy elevado porque proporciona un excelente equilibrio de aminoácidos esenciales para la construcción y reparación de los tejidos.

 

El huevo no aumenta el colesterol sino que ayuda a disminuirlo si se ingiere en la medida justa. Esto pasa porque tiene un lípido que contiene fósforo, que es igual al de los humanos y que en nuestro cuerpo se encarga de transportar al colesterol hacia el hígado para eliminarlo, pero que en exceso puede constituirse en un factor de riesgo para las enfermedades cardíacas, por lo que no se aconseja consumir más de un huevo por día. A su vez, como tienen aproximadamente 80 calorías, están prescriptos en las dietas para bajar de peso.

 

Si no se cocinan en exceso, no cambia el nivel nutricional del contenido de proteínas y además se retienen las vitaminas A, D y B3.

 

Los huevos no son nocivos para el hígado, aunque serán más o menos digestivos de acuerdo con el tipo de preparación de la que sean objeto; así los que son pasados por agua y los duros serán más fácilmente asimilados que los fritos o hechos en tortilla u omelette.

 

Hay que considerar que debe tener la cáscara y la cutícula normales, limpias e intactas, la clara debe ser transparente y gelatinosa y la yema deber ser visible a trasluz, carecer de gérmenes y mal olor. Por eso no hay que comprar huevos cascados. Por su parte, no hay que dejar quemar el borde de los huevos fritos porque pierden parte del valor biológico de las proteínas.

 

La refrigeración es sumamente importante para preservar por más tiempo el producto y retener su calidad original.