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Home Notas y Publicaciones Sexualidad Sé una mujer inolvidable - Recorré las zonas del cuerpo más sensitivas del hombre

Sé una mujer inolvidable - Recorré las zonas del cuerpo más sensitivas del hombre

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En otra oportunidad te hemos contado cuáles son las zonas erógenas femeninas para que las descubras con tu pareja. Ahora te decimos cuáles son las partes del cuerpo del hombre que le generan más excitación al ser estimuladas correctamente. Es bueno conocerlas para salir de la rutina o bien para deslumbrar a tu próxima conquista.

Es sabido que el hombre se excita más fácilmente que la mujer, que no hace falta tanta previa para que disfruten, pero si nos centramos más en recorrer su cuerpo y  trabajamos un poco más en el antes, se va a volver loco de placer, va a disfrutar muchísimo.    

A causa de sus terminaciones nerviosas, las zonas masculinas sensibles son diversas, van desde las más conocidas y osadas hasta las más ingenuas. En diferentes niveles, cada una de ellas cumple un rol en la relación sexual, dar placer. Te las presentamos: 

Orejas: como alrededor de ellas hay muchas terminaciones nerviosas y la piel es fina, el rozarlas con los dedos masajeándolas o con la lengua y mordiendo suavemente sus lóbulos y la parte de atrás, es una sensación placentera. Tené en cuenta que respirarles fuerte y gemirles al oído los excita mucho.  

Cuello y nuca: la piel de esta zona es más sensible y delicada y produce mucha excitación. Se estimula con masajes, con la lengua, con besos levemente mojados,  y con suaves mordiscos para no dejar marcas. 

Pecho y pezones: lo ideal es hacerles masajes circulares, darle besos, pellizcos y mordiscos suaves, pasarle la lengua y rozarlo con los dedos. 

Cabello y cuero cabelludo: es una zona muy sensible y les encanta que le hagas masajes y les pases suavemente las uñas en movimientos circulares porque además esto los relaja y desestresa. Es un elemento clave para el inicio de la excitación. También es una muestra de afecto y entrega. 

Labios: cuánto más beses a tu pareja mejores van a ser los resultados. Además les permite imaginarse lo que vendrá. Hay que empezar suavemente y después ir intensificando. Un pequeño mordisco en el labio inferior y acariciarlos suavemente con tus dedos los inspira. También que les pases tus labios por las diferentes partes de su cuerpo los estimula rápidamente. 

Manos: la yema de los dedos es muy sensible porque tiene muchísimas terminaciones nerviosas, y como el calor es de gran incitación, pasarle la lengua o meter sus dedos en tu boca, les gusta mucho. Presionar la palma de su mano con tus dedos en forma de círculos también les resulta muy excitante. 

Brazos, axilas y hombros: estimular manualmente la axila y la parte interna del brazo, al que también podés recorrerlo con la lengua y darle besos, a muchos hombres les genera placer. Y en los hombros podés pasarles la punta de tu lengua y darles besos cortos. 

Muslos, piernas y pies: en la cara interior del muslo hay mucha sensibilidad y más aún cerca de los genitales, por eso no tenés que dejar de estimularlo con tus dedos, lengua y labios o mordiéndolo suavemente. Como los pies suelen estar cansados, lo ideal es, partir del centro de la planta para darles unos buenos masajes y besar sus dedos. 

Glúteos: a la gran mayoría de los hombres les da placer cuando les acarician esta zona, apretala con fuerza con ambas manos y no te olvides de pasarle la lengua o la punta de tus dedos al surco que se forma entre los glúteos y las piernas. Y a algunos, recibir chirlos los excita mucho más. 

Abdomen y ombligo: recorrer desde el ombligo (también podés jugar en él unos segundos con tu lengua) hasta el pubis con suaves caricias, con la punta de tu lengua o con tus labios, lo hace estremecer y aún más si das pequeños mordiscos y succiones.  

Espalda: en esta zona podés brindarle caricias, darle masajes utilizando cremas y aceites  aromatizados, y con tu lengua seguir el camino de la columna vertebral, podés juguetear yendo en diferentes rumbos pero volviendo a donde habías dejado. Hacerlo con los dedos también es buena opción.   

Ano: si bien tiene innumerables terminaciones nerviosas, a no todos los hombres les gusta que le toquen esta zona, por eso primero conviene preguntar, si le gusta animate y estimulala por medio de caricias, si introducís el dedo para investigar su pared frontal es recomendable el uso de lubricantes. Esto lo va a hacer incrementar su placer. 

Pene: obviamente no podía quedar afuera. El sólo roce de esta zona ya lo excita al hombre porque es íntegramente sensitiva, y su punta lo es más porque: tiene terminaciones nerviosas, es la parte del cuerpo con más sensibilidad y donde se concentra todo el placer. Por eso tenés que ser delicada. Podés pasarle la lengua al glande, mientras que con tus manos acariciás el miembro presionándolo suavemente y con la otra su abdomen o glúteos. No te olvides de tocar con suavidad y lentamente al principio, sus testículos o bien, pasarles la lengua. 

Perineo: porción de piel ubicada entre el ano y los testículos, el hombre también puede llegar a un mayor clímax si antes presionás o masajeás la zona del perineo con movimientos circulares, o directamente, su glándula con el dedo. Si te animás con la lengua, para ellos es mucho más caliente. Sus músculos van a tensarse más y el orgasmo va a ser más intenso.  

Punto P/Próstata: ubicado enfrente del recto y encima del perineo. Acariciá suavemente la zona que está relacionada con la producción del semen y la eyaculación. Su correcta estimulación lo llevará al orgasmo y a fuertes espasmos. 

Enseñale vos a practicar el juego previo. Primero las zonas erógenas menos explotadas en la relación, para terminar con las más calientes. Hacelo sentir deseado, que disfrute todos los momentos. Te va a pedir más. Tené en cuenta que si encima te vestís sexy le activás la zona del cerebro asociada al deseo. Le va a encantar y no se va a poder olvidar de vos.