El amor es un arte que requiere conocimiento y esfuerzo, como todo arte. Así lo afirma Erich Fromm en su libro "El Arte de Amar".
El amor en todas sus formas y dimensiones para que resulte un amor sincero, profundo, enriquecedor, y, en algunos casos duradero, requiere de nuestra dedicación, compromiso y conocimiento. Esta idea de acción, identificación y valoración del amor alcanza a todo tipo de vínculos amorosos y afectivos. Es extensivo a la relación de pareja, de padres e hijos, de amigos, cualquier relación humana donde el afecto sea el lazo.
Cuando no nos sentimos bien dentro de un vínculo, por lo general nuestra demanda se centra en lo que el otro no nos brinda, en el desamor de la otra parte, en la desilusión que nos causa.
El temor al fracaso nos limita completamente y dejamos de hacer cosas que nos aportan felicidad. Todo el mundo quiere tener éxito, conseguir grandes objetivos en la vida, pero sólo unos pocos lo logran. Son los y las valientes que no temen al miedo, que les da igual fracasar, pues saben que superarlo conlleva lograr todas las metas que se proponen.
Estremecidos -una vez más- por el horror después de los impactantes atentados en Paris, y preguntándonos cómo podemos acabar con ese odio que trasciende fronteras, sospecho que no hay solución si seguimos pensando que precisamos mayor control, mayor militarización y luchas implacables. Será muy difícil lograr algún resultado pacífico en el futuro inmediato si observamos sólo el final de la trama, creyendo que habrá que continuar esta guerra sangrienta contra enemigos indetectables.