Hoy podemos elegir qué clase de adultos mayores queremos ser. En otra época ser mujer y pertenecer a la tercera edad, significaba tal vez cobrar una jubilación, mirar las telenovelas de la tarde, dormir la siesta, concurrir más seguido al médico, hacerles pastelitos a los nietos, tejer, y demás.
En la actualidad podemos afirmar que muchas mujeres a partir de sus 60 años, disfrutan de una impecable animosidad y vitalidad. Comprometidas con una vida activa y saludable procuran seguir desplegándose como profesionales, social y familiarmente y, en muchos casos, de manera creativa continúan brindando su aporte a su entorno.

