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Mié, Oct

Sin señal y fuera de ruta: la nueva colección de Luz Ballestero

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Frente a una realidad cada vez más atravesada por lo digital, Analógica, la nueva colección SS’27 de L—B, presentada en BAFWEEK, invita a volver a vivir lo que pasa en tiempo real, sin pantallas que interfieran, algoritmos que ordenen o filtros que corrijan.

 

 Porque el viento no se puede pausar y el tiempo no se puede repetir, Luz Ballestero nos llevó en su desfile a salirnos del camino para emprender un viaje “Fuera de Ruta” y habitar la ropa desde un lugar completamente diferente.

Inspirada en sus viajes por las rutas argentinas, la colección parte de esa forma particular de moverse y vestirse cuando uno viaja: comprimirse hasta la forma más mínima. Cargar con prendas y petates. Vestirse de mil maneras en un mismo día. Atarse capas a la cintura y llevar colgando lo necesario para conectar con lo que nos rodea. Dar vuelta una prenda porque está más limpia del otro lado, usar lo de otro porque se acaba lo nuestro o combinar aquello que creíamos que no se podía combinar.

Analógica es una colección pensada para moverse. Para quedarse sin señal. Para ensuciarse. Para usarse una y mil veces. Para caminar de día y salir de noche. Para pensar el diseño desde un uso distinto, trayendo un poco del universo outdoor a L—B y llevando un poco de L—B al mundo outdoor, a través de materiales técnicos, sistemas de ajuste, superposiciones y colores propios de la indumentaria deportiva.

La alianza con Salomon refuerza este cruce entre diseño y naturaleza, incorporando a la propuesta el lenguaje funcional y tecnológico de su calzado, donde diseño, innovación y performance conviven en una misma pieza.

Fuera de Ruta no fue un desfile tradicional, sino una invitación a realizar un viaje.

Un viaje que comenzó antes de que apareciera el primer look, cuando los invitados pudieron recorrer en primera persona la pasarela desarrollada por Luz Ballestero junto a Sofía Grodek, de La Espina, y experimentar esa sensación de expectativa que antecede a una salida a la ruta, mientras registraban el recorrido con cámaras analógicas.

A partir de allí, el desfile atravesó una secuencia de momentos, paisajes y colores que acompañan las distintas instancias de un viaje. Comenzó con malvas inspirados en los tonos violáceos que aparecen detrás de las montañas durante el alba y continuó con prendas intervenidas con estampas desarrolladas a partir de fotografías analógicas de flora autóctona, realizadas por la artista plástica Mariela Izurieta.

El amarillo, uno de los colores protagonistas de la colección, marcó la intensidad del día. Luego llegaron los ocres y rojos del atardecer, para finalmente dar paso a una paleta de azules profundos y tonos oscuros que acompañaron la llegada de la noche y el final del viaje.

La dirección musical de Sebastián Escofet y Mery Sorrosal terminó de construir el recorrido desde el sonido, combinando canciones de ruta que acompañaron cada momento del viaje con aquellos sonidos que aparecen cuando volvemos a prestar atención a lo que nos rodea: un grillo lejano, el despertador que marca la salida, el cierre de una valija, un motor que arranca, el viento entrando por la ventana y la naturaleza que aparece, sorprende y acompaña.

Porque viajar fuera de ruta es dejar de pensar en el destino para volver a prestar atención al trayecto. Perderse para encontrar lugares que no conocíamos. Frenar porque algo nos sorprende. Recuperar los sentidos y registrar lo que sucede alrededor.

La sal en la piel. La tierra en las manos. Medir, con los dedos, cuánto baja la marea.
Escuchar el río que camina a nuestro lado. De eso se trata Analógica: de volver a estar presentes. De guardar menos para recordar más. Porque cuando te vas de ruta no hay señal, pero si hay dirección.