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Lun, May

PAP alterado: por qué no es un diagnóstico de cáncer y sí una oportunidad de prevención

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Recibir un resultado de PAP alterado puede generar miedo, ansiedad y muchas preguntas. Sin embargo, lejos de ser una sentencia, en la gran mayoría de los casos es una señal de alerta temprana que permite actuar a tiempo.

 

 

 El Papanicolaou es una de las herramientas más importantes en la prevención del cáncer de cuello uterino, porque detecta cambios en las células antes que se conviertan en un problema mayor. Muchas de estas alteraciones se deben a inflamaciones, infecciones o a la presencia transitoria del Virus del Papiloma Humano (HPV), que el propio sistema inmunológico suele eliminar sin necesidad de tratamiento.

 

Entender qué significa cada resultado y cómo seguir es clave para atravesar este proceso con información y tranquilidad y por ello consultamos a Claudia Marchitelli, directora de la Especialización en Ginecología en Universidad Hospital Italiano y jefa del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano.

 

¿Qué significa que un PAP no haya dado el resultado esperado?

Un PAP alterado no es sinónimo de cáncer, es una señal que nos dice que miremos un poco más el cuello uterino.  Muchas veces esos cambios se deben a inflamación (por eso no se toma PAP cuando hay mucho flujo o si se mantuvieron relaciones sexuales el día anterior), infecciones (como un hongo, bacterias o parásitos)
o también por infecciones virales transitorias por el virus del HPV.

¿Cuáles son los resultados más frecuentes cuando hay una alteración?

Los resultados más comunes son:

-ASC-US: cambios leves, dudosos. Muchas veces solo por inflamación.

-LSIL: lesión de bajo grado (generalmente infección por HPV transitoria).

-HSIL: lesión de alto grado (infección por HPV que requiere consulta al especialista).

La mayoría de las alteraciones son leves y transitorias. Si el especialista detecta y confirma que la lesión es de bajo grado, no requiere tratamiento ya que son lesiones pasajeras y se van solas gracias a nuestro sistema inmune.

¿Qué estudios se indican posteriormente y en cuánto tiempo se deben realizar?

Los estudios que se requieran van a depender del resultado del PAP y de la edad de la paciente. Puede indicarse el Test de HPV (no en mujeres menores a 30 años), colposcopía y/o Biopsia dirigida (si se ven lesiones en la colposcopía).

En general, el control se realiza dentro de los 6 meses, aunque en algunos casos puede repetirse antes o incluso solo controlarse al año. Va a depender del resultado del PAP.

¿Un PAP alterado siempre indica cáncer?

La enorme mayoría de los PAP alterados no son cáncer. El cáncer de cuello uterino suele desarrollarse lentamente, durante muchos años y el PAP justamente sirve para detectar lesiones antes que se conviertan en cáncer. Cuando se encuentra algo, se está a tiempo.

¿Todas las lesiones requieren tratamiento inmediato? ¿Cuáles son los que existen en caso de lesiones de mayor grado?

 

Las lesiones de bajo grado suelen regresar solas, es decir se van espontáneamente, sin realizar tratamientos. La gran mayoría regresan entre los 2 y 3 años de diagnosticada. Las lesiones de alto grado sí requieren tratamiento para evitar su progresión. Dentro de los tratamientos posibles contamos con LEEP (resección con asa), se extrae la lesión; la Conización, se extirpa gran parte del cuello uterino y el Láser en algunos casos y en servicios que cuenten con esta tecnología. En general son procedimientos ambulatorios y muy efectivos.

 

¿Un resultado alterado afecta la fertilidad?

 

Un PAP alterado en sí mismo no afecta la fertilidad. Algunos tratamientos más amplios (como conizaciones extensas) pueden asociarse a un leve aumento de riesgo obstétrico, pero en la gran mayoría de los casos las mujeres pueden embarazarse normalmente. En caso de conizaciones muy amplias se puede realizar cerclaje para permitir llevar el embarazo a término. Es una especie de refuerzo o cinturón que se coloca y que ayuda a mantener cerrado el cuello uterino hasta que el embarazo esté avanzado. Siempre se intenta el tratamiento más conservador posible.

 

¿Cada cuánto tiempo se recomienda realizar el PAP?

 

Depende de la edad de la paciente y del método de tamizaje. En líneas generales, desde los 25 años, si la mujer ha iniciado relaciones sexuales. Teniendo dos PAPs normales consecutivos anuales se recomienda realizarlo cada 3 años.

 

Si se realiza test de HPV y es negativo: se debe repetirlo a los 5 años (no debe realizarse en mujeres menores de 30 años ya que suele dar positivo porque tener HPV a esa edad es muy frecuente y es pasajero) Muchas mujeres adquieren HPV poco tiempo después del inicio de relaciones sexuales En más del 80–90% de los casos, el sistema inmune lo elimina solo en 1–2 años.

El test detecta la presencia del virus de alto riesgo antes que aparezcan las lesiones.  Si es negativo, significa que no hay infección por los tipos de HPV oncogénicos (los que pueden producir cáncer) y que el riesgo de desarrollar una lesión significativa en los próximos 5 años es extremadamente bajo.

Un test positivo no implica cáncer, solo dice que se tiene el virus y en ese caso se realiza el PAP. Si es negativo hay que quedarse tranquila y repetir el test de HPV al año siguiente. Si el PAP da alterado, se derivará al especialista para que realice una colposcopia y vea si hay lesión.

El test de HPV cambia la lógica, antes se buscaba la consecuencia (la lesión ya instalada) y ahora la causa (el virus oncogénico). Si la causa no está, el riesgo casi no existe. No es hacer menos controles si no, mejor medicina.

¿Qué le dirías a una mujer que recibe un resultado no esperado y siente miedo?

 

Le diría que se quede tranquila, un resultado alterado no significa cáncer, significa que detectamos algo a tiempo. Y cuando lo detectamos a tiempo, podemos cuidarla.

 

Tener miedo es normal. El PAP y el test de HPV son herramientas de prevención y cuando algo aparece en un estudio de control, nos permite actuar antes que sea un problema mayor.

 

Un PAP alterado no es una noticia definitiva, es una oportunidad de mirar más de cerca, de controlar, de prevenir. Gracias a los controles ginecológicos y a herramientas como el PAP y el test de HPV, hoy es posible detectar a tiempo cualquier cambio y actuar antes que evolucione.

 

Porque cuando se trata de salud, la información no solo calma: también cuida. Y en este camino, el miedo puede transformarse en algo mucho más poderoso: conciencia y prevención.