Millones de personas viven en el mundo con una amputación y, aunque no hay estadísticas precisas, se estima que la afectación en las piernas es tres veces más frecuente que en los brazos. Una nueva técnica quirúrgica, que ya se practica en la Argentina, plantea un gran avance para estos pacientes ya que reduce las dificultades habituales en el uso de las prótesis de miembros inferiores y facilita su movilidad hasta llegar a recuperar la sensación de pisada.
"Muchas personas amputadas tienen dificultades para caminar con su equipo protésico convencional y en su gran mayoría es porque no toleran el cono o encaje de su pierna ortopédica, el cual puede generar irritación del muñón, lesiones en la piel, transpiración excesiva y dolor en cada paso. La técnica de osteointegración elimina este cono definitivamente y le brinda al paciente la posibilidad de retomar la marcha sin todos estos inconvenientes", explica el doctor Erik Pebe Pueyrredón, que es especialista en Ortopedia Oncológica y jefe del servicio de Ortopedia y Traumatología del Instituto Alexander Fleming (IAF).
"El procedimiento consiste en anclar un implante metálico de titanio directamente al hueso residual, que luego se une a una pierna ortopédica con un conector transcutáneo a través de una pequeña abertura en la piel", detalla el experto, que es uno de los pioneros en el uso de esta técnica en la Argentina. Junto a su equipo, hizo en abril de 2024 la primera osteointegración bilateral transfemoral en un solo tiempo a nivel local y la primera en Latinoamérica. El Dr. Erik Pebe Pueyrredón estuvo a cargo de 13 de las 17 operaciones de este tipo que se hicieron hasta hoy en el país.
La prótesis se implanta dentro del fémur o la tibia (según si la amputación se hizo sobre o bajo la rodilla) y de allí se conecta directamente la pierna ortopédica con unos acoples externos. La primera cirugía de osteointegración se realizó en Suecia en 1990 y con los años fue ganando aceptación a medida que la técnica evolucionó. A nivel mundial se practicaron entre 2.500 y 3.000 cirugías, muchas de ellas en Australia donde la experiencia lleva tres décadas. También se implementó en Holanda (desde 2009), Estados Unidos (2015), Alemania (2016), Inglaterra (2017), Canadá (2018), Chile (2018-2022) y Brasil (2022).
"Los resultados son muy buenos y están siendo prometedores. Los pacientes van mejorando en scores funcionales a medida que van realizando la rehabilitación postquirúrgica", destaca el doctor Pebe Pueyrredón, que es miembro titular de la Asociación Argentina de Ortopedia Oncológica y de la Sociedad Latinoamericana de Tumores Musculoesqueléticos.
Para quiénes se recomienda y qué ventajas tiene
Gracias a los avances en la técnica y en el material protésico, actualmente esta cirugía se realiza en Argentina de forma segura. Como todo procedimiento de avanzada, requiere una evaluación cuidadosa del paciente para determinar si es un candidato adecuado. En general, se aconseja para personas de entre 18 y 70 años, con amputaciones traumáticas o tumorales, también en aquellos que tienen muñones cortos, difíciles de equipar o que sufren cambios frecuentes de tamaño del muñón.
Por otra parte, está especialmente recomendada cuando padecen irritaciones cutáneas del muñón provocadas por el roce y la frotación; aumento del sudor y erupciones producto del calor; inflamaciones, sangrados y puntos de presión que generan lesiones profundas de la piel, infección recurrente a causa del encaje, dolor en el apoyo isquiático de la prótesis e incomodidad incluso estando sentado.
Dentro de las ventajas de la osteointegración, las más destacadas son:
- La prótesis se quita y se coloca con gran facilidad.
- No necesita ajustarse o reacomodarse durante las actividades del día.
- El hueso del muñón se evidencia fortalecido y engrosado, evitando la osteoporosis por desuso.
- Pueden sentarse cómodamente y andar mejor en bicicleta.
- Presentan movilidad articular completa, sin restricciones por el cono o encaje.
- Las personas se sienten más seguras por la gran fijación al hueso.
- Necesita un menor esfuerzo para caminar.
- En el verano no experimentan transpiración.
- Pueden percibir el suelo. Las vibraciones que se producen al caminar se sienten a través del implante en el hueso. Este fenómeno se denomina osteopercepción o sentir con el hueso.
"Se requiere un gran compromiso por parte del paciente, ya que la higiene del muñón es de vital importancia para evitar infecciones del canal por donde se exterioriza la endoprótesis", remarca el doctor Pebe Pueyrredón. No es recomendado en embarazadas, pacientes con diabetes o enfermedad vascular periférica severa, con infecciones óseas o de las partes blandas activas ni en personas con enfermedad mental o que estén atravesando un tratamiento de quimioterapia que pueda bajarle las defensas.
La recuperación y la sensación de pisada
La osteointegración plantea un escenario auspicioso para muchos pacientes que hasta ahora sólo tenían como alternativa tratar de mejorar el encaje del equipamiento protésico para que no lastime el muñón y que en muchos casos terminaban optando por no utilizar su pierna ortopédica y desplazarse en muletas o silla de ruedas. En algunos casos de muñones cortos, la opción quirúrgica podría ser el alargamiento protésico si las partes blandas lo permiten y volver al cono o encaje de la pierna ortopédica.
Esta nueva técnica ofrece la posibilidad de dejar de lado el cono y las complicaciones que habitualmente genera. La intervención en sí tiene una duración promedio de entre tres y cuatro horas y la recuperación comienza a las tres semanas con carga parcial en forma gradual hasta llegar a una carga completa en un plazo de entre seis y ocho semanas. Una vez cumplidos estos dos meses, el paciente ya puede manejarse con tranquilidad por sí solo.
"Una de las ventajas de este procedimiento es la osteopercepción, que es sentir la pisada transmitida desde el piso hasta el hueso osteointegrado. Esto permite la fluidez del movimiento para caminar y estimula el hueso, recalcificando las paredes del mismo", destaca el doctor Pebe Pueyrredón. Además, brinda una mayor movilidad, rango de movimiento y estabilidad en comparación con las prótesis tradicionales con encaje.
Cada etapa del proceso se basa en un trabajo multidisciplinario en el que contribuyen distintos especialistas. La licenciada Damiana Pacho, a cargo de la rehabilitación, explica que esta etapa es clave para garantizar el éxito del tratamiento. "Los pacientes necesitan un plan especializado que les permita desarrollar la osteopercepción", detalla. En tanto, el trabajo del técnico en ótesis y prótesis -a cargo de Marianela Martínez en el equipo de Pebe Pueyrredón-, permite evaluar el estado del implante externo, seleccionar y ajustar los componentes protésicos adecuados y realizar una alineación precisa para asegurar una correcta transmisión de cargas y una marcha estable.