Cada 21 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Estudiante y la llegada de la primavera, una fecha que suele asociarse con juventud, flores y nuevos comienzos. Pero también tiene un significado especial para quienes tienen 60 años o más, ya que el aprendizaje continúa siendo una posibilidad abierta y vital a lo largo de toda la vida.
En Argentina, hace unos años un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA), revelaba que casi 3 de cada 10 personas mayores de 60 años manifestaron interés en continuar estudios o participar de cursos o talleres. Esto representa alrededor de 1.800.000 personas que, de tener la posibilidad, se animarían a seguir aprendiendo. Sin embargo, la realidad muestra que muchos de ellos todavía no acceden a estas oportunidades formativas.
Para Graciela Spinelli, Lic. en Gerontología del Centro Los Pinos "el aprendizaje en la vejez no sólo es posible, sino que también aporta beneficios concretos: estimula la plasticidad cerebral, refuerza la autonomía, genera vínculos sociales nuevos, brinda un propósito y eleva la satisfacción personal."
Septiembre tiene además un paralelo simbólico: así como marca el inicio del último tercio del año, muchas personas mayores de 60 comienzan a transitar lo que podría llamarse la primavera de su vida. "Liberadas de obligaciones y responsabilidades, buscan dedicar tiempo a su disfrute, bienestar y proyectos personales. La cercanía del Día del Jubilado, el 20 de septiembre, refuerza esta idea: la palabra jubileo evoca gozo y alegría, invitando a mirar hacia adelante con entusiasmo y a celebrar esta etapa con plenitud", añade la profesional.
Ser estudiante no es sólo una etapa, sino una actitud permanente de curiosidad y aprendizaje porque el deseo de aprender no conoce edad.
Celebrar juntos, adolescentes y adultos mayores, el Día del Estudiante y la primavera refleja el valor de una sociedad empática y humanizada, que reconoce que la edad no define la capacidad de aprender.
Es necesario combatir los prejuicios sociales que asocian la vejez con el declive y la pasividad, derribando estigmas totalmente desactualizados, visibilizando historias de gran aprendizaje y bienestar. Estudiar se convierte en una forma de resiliencia y de conexión con uno mismo y con los demás. Porque seguir aprendiendo es, en esencia, seguir eligiendo crecer.
La vejez puede y debe ser una etapa de aprendizaje, tanto para quienes la viven como para quienes la observan. Si las próximas generaciones aprenden a valorar ese tramo de la vida, podrán enfocarse en cultivar su interior, alcanzando disfrute, transformación y plenitud en su primavera personal.
Cada 21 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Estudiante y la llegada de la primavera, una fecha que suele asociarse con juventud, flores y nuevos comienzos. Pero también tiene un significado especial para quienes tienen 60 años o más, ya que el aprendizaje continúa siendo una posibilidad abierta y vital a lo largo de toda la vida.