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Mié, Jul

El movimiento: la clave de prevenir y tratar los problemas motrices

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 Movernos trae numerosos beneficios para nuestra salud: mejora el funcionamiento de nuestros órganos, el sistema cardiovascular y respiratorio, entre otros. Además, el movimiento está estrechamente ligado a nuestra salud mental: ejercitarse regularmente y pasar más tiempo en movimiento contribuye a reducir las posibilidades de sufrir ansiedad y depresión, además de impactar positivamente en nuestro estado de ánimo y contribuir a un mejor descanso.

 

 

En el marco del lanzamiento de la nueva Lic. en Kinesiología y Fisiatría del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires (IUHIBA), directivos de la carrera profundizan en la importancia de realizar ejercicio físico y tratar los problemas motrices.

 

En primer lugar, es fundamental entender el desarrollo del movimiento más allá de la acción mecánica”, explica Alejandro Midley, director de la Lic. en Kinesiología y Fisiatría del IUHIBA. “Debemos comprenderlo como expresión de salud y bienestar, de calidad de vida y trabajo, que impacta en la imagen corporal, la autoconciencia, la relación consigo mismo y con el entorno”.

 

El movimiento colabora en la construcción del esquema corporal en la medida que estimula a los diferentes receptores que envían información central”, desarrolla Mercedes Pozzo, Secretaria Académica de la nueva Lic. en Kinesiología y Fisiatría. Las interconexiones que se generan entre las neuronas como producto del movimiento potencian y desarrollan las áreas sensoriales y motoras del cerebro, favoreciendo tanto la salud física y mental como la autoconciencia, lo que permite al organismo tener mayor y mejor acceso a más información sobre uno mismo. “La práctica de la actividad física colabora en este sentido y mejora la calidad del movimiento, lo que permite afinar la imagen del esquema de sí mismo”, profundiza la profesional.

 

Aparición de problemas motrices y cómo prevenirlos


Estadísticamente, la aparición de problemas motrices pueden relacionarse con tres importantes factores: antecedentes familiares y carga genética, actividad física y deportiva, hábitos cotidianos y laborales. En la niñez, la aparición de problemas motrices está relacionada con el primer factor, mientras que en personas adolescentes y adultas prevalecen el segundo y tercer factor.

 

La mejor prevención es marcar pautas desde la niñez en cuanto a posturas y hábitos cotidianos. Al igual que involucrarse en las condiciones ambientales (entorno físico, social, emocional y cultural) que influyen en la corrección o perpetuidad de los hábitos”, explica Alejandro Midley. “Dificultades como la pobreza del medio educativo, la ausencia o insuficiencia de estimulación, el rechazo de los padres son vividas, corporalmente, por el niño. El contexto más propicio para la evolución del movimiento en la niñez es el de la acción, la experimentación, el juego, el intercambio social con adultos y  pares. Propiciar un contexto de relaciones positivas y afectuosas es crucial en la imagen que el niño construye de sí mismo”, afirma Mercedes Pozzo.

 

El rol del kinesiólogo


El abanico de disciplinas de la kinesiología se ha ido ampliando y modificando en las últimas cinco décadas, por lo tanto, la indicación de tratamiento kinésico puede ser muy variada. Para cada disciplina hay un especialista, desde la rehabilitación motora en procesos relacionados con traumatología y ortopedia, pasando por rehabilitación neurológica tanto en pediatría como en adultos, rehabilitación pulmonar en el caso de los pacientes con patologías pulmonares crónicas o el rol que cumple el kinesiólogo intensivista con los pacientes críticos en las unidades de cuidados críticos.


El tratamiento con un profesional de la kinesiología está indicado en todo paciente que tenga posibilidades de rehabilitar funciones. Por ello, los voceros del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires recalcan que, si bien la disciplina es amplia, es necesario contar con dicho objetivo de rehabilitación.

 

“La mirada de un kinesiólogo va más allá de la rehabilitación de la patología en sí misma, alcanza la mirada comunitaria, a través de la prevención de nuevas patologías y la promoción en salud”, agrega Mercedes Pozzo. “La comunicación efectiva forma parte de las competencias que un profesional de la kinesiología debe lograr para poder transmitir la información al paciente, favoreciendo la adherencia al proceso de rehabilitación”.

 

El no contar con profesionales capacitados en cualquiera de estas disciplinas, no solo es peligroso por el retraso que puede provocar, sino por el daño al que puede estar expuesto el paciente tanto física como psíquicamente.