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Dom, Oct

Celiaquía: síntomas y tratamiento

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La enfermedad celíaca, a veces llamada celiaquía o enteropatía sensible al gluten, es una reacción del sistema inmunitario al consumo de gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, la avena, la cebada y el centeno (el famoso T.A.C.C.).

 

 En la enfermedad celíaca, comer gluten desencadena una respuesta inmunitaria en el intestino delgado que, con el tiempo, esta reacción daña su revestimiento e impide la absorción de  algunos nutrientes, generando malabsorción. Esto, a menudo, causa diarrea, fatiga, pérdida de peso, hinchazón, anemia y, también, puede provocar complicaciones graves. En los niños, además, afecta el crecimiento y desarrollo.

"En los adultos las manifestaciones de la enfermedad celíaca pueden variar ampliamente incluyendo los malestares digestivos antes mencionados, además de náuseas y vómitos, estreñimiento. Pero también pueden tener otros no relacionados con este sistema como la pérdida de densidad ósea (osteoporosis) o reblandecimiento óseo (osteomalacia), erupción cutánea con picazón y ampollas (dermatitis herpetiforme), úlceras en la boca, dolores de cabeza y fatiga, lesiones en el sistema nervioso, dolor articular o disminución del funcionamiento del bazo (hipoesplenismo)", explica la Licenciada Florencia Sauter, nutricionista de INEBA.

En lo que respecta a los niños, los que padecen esta enfermedad son más propensos a tener problemas digestivos, incluso en mayor medida que los adultos. Entre sus síntomas se presentan náuseas y vómitos, diarrea crónica, abdomen hinchado, estreñimiento, gases y heces pálidas y con mal olor.

El principal objetivo de la dieta es eliminar definitivamente los alimentos que pudieran contener proteínas de trigo, cebada, centeno y avena, por el gluten que contienen. "Los resultados se obtienen rápidamente ya que durante las primeras dos semanas  de la dieta se suele observar disminución de algunos de los signos y síntomas", comenta la especialista.

"Comúnmente se le llama gluten a la mezcla de proteínas que encontramos en los cereales. Sus nombres correctos son glutaminas y gluteninas. Entre las glutaminas encontramos la gliadina (en el trigo), la hordeina (en la cebada), la secalina (en el centeno) y la avenina (en la avena). El gluten propiamente dicho se forma al mezclar gliadinas y gluteninas con agua", comenta Sauter.

Es relevante aclarar la diferencia entre la enfermedad celíaca, que es una condición crónica, y la intolerancia al gluten. La alergia implica al sistema inmunológico y puede tener efectos serios para la salud, incluso de vida o muerte. Una intolerancia al gluten es, simplemente, una reacción sensible que resulta desagradable, pero que no es peligrosa.

El listado de alimentos permitidos para las personas celíacas se encuentra disponible en el sitio web oficial de la ANMAT. De todas formas, la dieta debe ser guiada por un profesional en nutrición, haciendo hincapié en que es el tratamiento excluyente para la enfermedad y para la negativización de anticuerpos.

 

"Considero fundamental tener en cuenta dos premisas respecto del tratamiento. Por un  lado, no realizar trasgresiones alimentarias, es decir, que no sirve hacer un poquito de dieta. Eso no es viable. Y, por otro, tener gran cuidado con la contaminación cruzada de los alimentos. Para ello, se debe prestar especial atención al uso de utensilios diferenciados, así como también hornos o microondas diferentes. Las partículas de harina pueden quedar adheridas a las paredes y luego caer sobre la preparación sin TACC. A su vez, también deberán separarse los alimentos en la alacena y en la heladera", recalca la nutricionista de INEBA.

 

Actualmente, la industria alimentaria ofrece una gran variedad de alimentos, harinas y pre-mezclas de sabor similar a las de los productos elaborados con harinas de trigo, lo que hace más llevadera la dieta, sobre todo para personas cuyo diagnóstico se realizó en su adultez. Por otro lado, hay gran variedad de cereales disponibles en el mercado como el trigo sarraceno, el amaranto, la quinua y el mijo.

 

Los productos sin TACC deben, por ley, encontrarse en todos los supermercados, en góndolas apartadas del resto de los alimentos. Por sus valores más altos, las obras sociales y empresas de salud privada deben cubrir una cuota mensual de los mismos, mediante reintegros.