09
Jue, Dic

El incomparable poder de ser vos misma

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Es habitual que leamos o escuchemos hablar sobre la importancia de nuestra imagen personal en el ámbito social y laboral. Cuán significativa es esa "foto" que proyectamos en una primera salida, en una entrevista de trabajo o en un evento importante. Pero ¿qué pasa con lo que nosotras vemos de nosotras mismas? ¿Influye eso que tenemos puesto en nuestra actitud frente a una situación determinada? ¿O es nuestro estado de ánimo el que nos dice qué es lo que vamos a lucir y cómo?

 

 Probablemente haya tantas respuestas como mujeres sobre el planeta pero seguramente muchas de nosotras vamos a coincidir en que lo que vestimos sí tiene algún grado de determinación en cómo "nos paramos" frente a la vida. Y esto ocurre, incluso, cuando eso que usamos no está a la vista (un ejemplo claro es cómo nos hace sentir ponernos nuestra ropa interior más sexy en comparación con los conjuntos cómodos que usamos para hacer deporte).

¿Significa que nuestra personalidad puede verse influida por algo tan "superfluo" como la ropa? La respuesta podría ser esta: ¡el mundo femenino es mucho más amplio, abierto, sensitivo, libre, bello e indescifrable que un pensamiento tan binario como interior-exterior! Comunicamos infinidad de mensajes con cada color que elegimos, con cada prenda, con cada gesto, con las palabras y con los silencios, con nuestra forma de caminar y de mirar.

Por eso, lo importante es decidir vernos espléndidas, personales y luminosas. Proponernos brillar con luz propia. Olvidarnos de lo que nos manda la moda y encontrar nuestro propio estilo, personal e intransferible. Dejar de lado los estereotipos -¡y los anti-estereotipos!- de las redes y encontrar el camino hacia nosotras mismas.

Salgamos de los casilleros preestablecidos y busquemos nuestros propios colores, nuestro lenguaje y nuestras formas. Usemos ese vestido que tan bien nos hace lucir aunque ya no sea tendencia, ese collar que nos representa, el labial con el que nos sentimos diosas y los tonos que logran que nuestra piel se vea siempre radiante aunque no sean exactamente los de la temporada. Aceptemos y conozcamos mejor que nadie nuestro cuerpo para aprender a explotar todo el potencial que tenemos. Sin copiar, sin querer ser otra. Simplemente siendo lo mejor de nosotras mismas, que es lo que importa.