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Lun, Jun

Pirotecnia y autismo: hacia la construcción de una sociedad más solidaria

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Especialistas de Fleni resaltan que algunos niños y adultos con autismo pueden ser hipersensibles ante estímulos auditivos, como el ruido de la pirotecnia durante las fiestas de fin de año. Apostar a un uso responsable es una forma de ser solidario con quienes viven con esta condición, por eso invitan a la comunidad a sumarse a la campaña #FestejaSinRuido que recomienda el uso pirotecnia no sonora para celebrar las fiestas.

 

 Los niños con trastornos del neurodesarrollo pueden sufrir de hipersensibilidad auditiva. Para aquellos con condiciones del espectro autista, el ruido atronador que generan determinados tipos de pirotecnia empleados para las fiestas de fin de año representa una auténtica pesadilla.

La hipersensibilidad auditiva se da por alteraciones en el registro, la integración e interpretación de los estímulos sonoros que provienen del medio”, explicó la doctora Paulina Carullo, del Departamento de Neuropediatría de Fleni. Estas alteraciones en el procesamiento sensorial son frecuentes también en el caso de personas con otras discapacidades.

Una situación desesperante para padres e hijos

Así, algunas personas tienen dificultades en el procesamiento de la información que captan sus sentidos. Esto puede afectar la audición, pero también el tacto, el gusto, el olfato, la visión, la propiocepción (sentido de conciencia corporal) y el sistema vestibular (equilibrio). Puede generarse entonces demasiada o insuficiente estimulación de los sentidos.

En el caso de la hipersensibilidad auditiva, puede darse una agudeza auditiva exagerada, que lleva a una sensación de dolor por esta percepción aumentada del sonido. Esto redunda en estrés y una fuerte desregulación conductual y emocional”, advirtió la doctora Carullo.

Dependiendo de las características de la persona, este estrés puede llevar a autolesiones, así como a agresiones físicas a terceros, llanto, gritos, taparse los oídos con las manos y otras reacciones impulsivas por no comprender ni tolerar lo que sucede alrededor.

Ante una situación tan angustiante, muchos padres deben echar mano de soluciones desesperadas.  Algunos padres les ponen auriculares con cancelación de ruido para disminuir el impacto auditivo. Otros se ven obligados a buscar el lugar más aislado e insonorizado de la casa, que tristemente termina siendo el baño, por lo que muchas de estas familias pasan las fiestas ahí. A veces incluso terminan sedando a los chicos, lo cual no es recomendado”, apuntó la doctora Carullo.

¿Qué hacer?

Una forma de evitarles el malestar a estas personas es anticiparse y ayudarles a comprender qué va a suceder durante las fiestas. Bien manejada, esta estrategia puede reducir la ansiedad y el estrés. En el caso de los niños, los padres pueden recurrir a cuentos con imágenes alusivas para explicarles lo que va a pasar. A veces también es conveniente mostrarles videos en los que gradualmente se vayan viendo situaciones parecidas a las que se van a producir con los fuegos artificiales y petardos.

“Hay chicos que responden bien a la contención física. Se puede abrazarlos o tenerlos a upa. Pero no todos responden igual, y además eso puede ser posible con un chico de 4 años, pero no con uno de 17, que puede pegar e incluso escaparse de la casa”, explicó la doctora Carullo.

Sin embargo, estas son soluciones de emergencia. La solución ideal es integral y abarca a toda la sociedad. Por eso, los especialistas de Fleni sugieren plegarse a la campaña #FestejaSinRuido que recomienda el uso pirotecnia no sonora para celebrar las fiestas.

“Necesitamos una respuesta como sociedad en donde primen el respeto y la solidaridad. Que a mí no me afecte algo no quiere decir que no pueda estar pasándole a otro. La idea es llegar a un acuerdo en donde todos podamos festejar y disfrutar”, completó la doctora Carullo.

 

Para mayor información:

www.fleni.org.ar