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Jue, Jul

El hedonismo y los placeres de la música

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Muchas veces necesitamos analizar la epistemología de las palabras para entender a lo que realmente hacen referencia. El Hedonismo es una doctrina de la filosofía que considera el placer y lo antepone en todo momento en la vida de los hombres y mujeres.

 

 

El amor de Eros y Psique dio como fruto a su hija Hedoné, la semidiosa del placer. Hedoné adquiere la fuerza inspiradora de la figura de su padre y la capacidad de ajironar todos los placeres, de sus pulsiones maternas. Así Hedoné fluye en todas las actividades de los humanos.

 

Si la estética, afirmaba Prust, es el alma de las cosas, es Hedoné quien hace percibir lo estético como una experiencia sublime en los cuerpos. El origen de la palabra estética está ligado a aistesis que significa sensación o emoción, hay una poiesis que es la creación del objeto estético y una catarsis que es la reflexión final. Y esta experiencia reflexiva nos relaciona al placer.

 

Vivimos en un mundo estetizado en el que Hedoné aparece a cada instante, en la ropa que usamos, los objetos, la comida, la música que escuchamos. Todo esto nos genera fascinación.

 

Nuestra calidad de vida está estrechamente relacionada a la capacidad de encontrar a Hedoné en el día a día, compartiéndolo con otros y haciendo estos lazos más armónicos.

 

Hedoné condiciona la forma en que nos relacionamos con el mundo, ella hace de los sonidos, armonía y música. Coincido con las afirmaciones de Kant, quien afirma que la estética es una finalidad sin fin, que nos generan una experiencia metafísica y nos hace reflexionar sobre quiénes somos.

 

La música nos induce a compartir, a crear comunidades, nos liga, y nos une a través de su belleza sonora. Es una necesidad humana que permite comunicarnos, es un ansia, mientras Eros transforma todo en un anhelo.

 

La música como experiencia bella nos induce a pensar en algo mejor, es decir que el hedonismo de vivir es una experiencia esperanzadora. Hace del mundo un lugar más bello, más estético, más empático.

 

El erotismo surge del hecho de ser sexuados y por ser sexuados, somos finitos, frágiles y compartibles, esta experiencia de compartibilidad nos induce, no solamente a compartir los cuerpos, sino también a todas aquella experiencias estéticas que hacen de nuestra vida un verdadero paraíso. Y es la música el maquillaje.