18
Vie, Oct

Sé protagonista de tu propio parto

Typography

La ley 25.929, de parto humanizado, pocas mujeres la conocen y es esencial saber de qué se trata cuando llega el momento de dar a luz. Estar bien informada hará, que ante cualquier inconveniente que tengas, puedas apoyarte en argumentos solventes para poder reclamar por tus derechos como parturienta.

 

Te vamos a contar cuáles son los derechos de los padres y los hijos en el momento del parto, tanto en hospitales públicos como en privados. 

La ley 25.929, sancionada el 25 de agosto del 2004 establece que toda mujer durante su embarazo, el trabajo de preparto, de parto y de postparto tiene que estar informada sobre todas las intervenciones médicas que se le practicarán para que pueda decidir libremente si quiere que se la realicen o no, a su vez saber sobre el estado del bebé y el suyo.

Por otra parte, deberá ser tratada con respeto, con atención personalizada e íntima, y como una persona sana. Se le deben respetar los tiempos de forma natural, sin invasiones ni medicaciones innecesarias, ni realizar estudios de investigación sobre su cuerpo sin su consentimiento por escrito. Y además puede elegir que una persona la acompañe durante el parto, esto es muy importante ya que es una forma de que se sienta contenida.

Durante el postparto, la mamá debe tener al bebé a su lado, quien debe ser tratado de forma respetuosa y digna, no se le podrán realizar estudios para futuras investigaciones sin el consentimiento por escrito de los padres. A su vez, éstos tienen que recibir información y ayuda sobre los cuidados del bebé, el plan de vacunación y lactancia, y la evolución del recién nacido.

Lo que dicta la ley 25.929 debe ser respetado obligatoriamente en todos los niveles de salud, pública y privada, en obras sociales gobernadas por leyes nacionales y las medicinas prepagas. Caso contrario, el profesional en cuestión se verá suspendido en sus actividades.

Hay que tener expreso cuidado con las prácticas innecesarias en determinados casos, como la episiotomía y la cesárea que hoy en día se están llevando a cabo por un fin del médico, sin pensar en la parturienta y el bebé. Se realizan para disminuir horas de labor y facilitar el trabajo de los profesionales, y obviamente por fines comerciales.  La Organización Mundial de la Salud sólo las aconseja para casos puntuales por ser dañinas para la mamá. Lo mismo sucede con la posición de la mujer al momento de parir, ya que lo ideal es estar en cuclillas o medio sentada, y no acostada como se efectúa en la mayoría de los casos. Al estar más en vertical se facilita la salida al bebé.

Tené presente que esta ley se fundamenta en el parto respetado, placentero,  natural, en donde la protagonista es la propia parturienta, quien puede optar por la atención que prefiera, sin ser discriminada por raza, edad y posición económica y social.

El nacimiento de tu hijo es un momento único y lleno de hermosas emociones. Hacé valer tus derechos, sé protagonista de tu propio parto.