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Simone de Beauvoir. La mujer que reinventó a las mujeres

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     Esta novelista, ensayista y filósofa francesa nació el 9 de enero de 1908 en París, Francia. Tuvo una infancia bella y feliz porque sus jóvenes padres, pertenecientes a la burguesía, le transmitieron amor y la moral cristiana de la época. A pedido de ellos comenzó sus estudios en un centro privado católico para hijas de la buena burguesía, pero fiel a sus sueños, se rebeló contra lo que le imponían y comenzó sus estudios de filosofía en la Sorbona.

     Tras la guerra, la familia tuvo problemas económicos graves y Simone pudo salir adelante gracias a su estudio y su inteligencia. A los 20 años ya sabía matemáticas, letras, griego antiguo y filosofía.

     A esa edad conoció a Jean Paul Sartre, su compañero de estudio en filosofía, se enamoró de él tras una conversación filosófica porque se dio cuenta que intelectualmente era superior a ella. Así fue que comenzaron una apasionada relación y el escritor pasó a ser la persona más importante de su vida.

     Basaron su relación en la libertad, la igualdad y la complicidad afectiva e intelectual, y en respetar los deseos del otro. Compartieron pensamientos, escritos y sus vidas sin vivir juntos, ninguno de los dos quería casarse y Simone tampoco estaba interesada en tener hijos porque consideraba que le perjudicarían la carrera al no poder dedicarle tiempo completo.

     En 1943, De Beauvoir decidió dejar la docencia como profesora de filosofía para dedicarse exclusivamente a escribir. Comenzó a trabajar en la revista Les Temps Modernes cuyo director era Sartre y se unió a la Resistencia Francesa. Ya con más tiempo comenzó a escribir su primera novela, “La invitada”, que trata el tema de la libertad y la responsabilidad individual. Toda su literatura va a estar influenciada por los postulados del existencialismo que era la filosofía defendida por Sartre.

     Su pareja la ayudó y apoyó en su carrera como escritora al punto de aclararle la temática para un libro cuando ella tenía la mente en blanco. Le aconsejó que escribiera sobre ella misma porque era lo que mejor conocía y es ahí cuando Simone se cuestionó: “¿Qué es ser mujer?”

     De esa manera tomó la iniciativa para escribir acerca de la mujer desde un punto de vista intelectual. Comenzó a hacer un estudio de campo, observando a otras mujeres y a las parejas que conocía y veía la diferencia abismal entre ambos géneros. El hombre cumplía un rol importante y positivo mientras que las mujeres simplemente respondían a ellos. Observó que siempre eran tratadas como relativas, secundarias y consideradas como un Otros, diferentes al Nosotros (los Hombres) y por lo tanto seres inferiores, desiguales y débiles. Por eso sintió un deseo de estudiar profundamente la temática, y se interiorizó en la historia, en la filosofía de la mujer y en situaciones puntuales para profundizar en el razonamiento de la época y sus causas.

     Notó que un cambio social y político era sumamente importante y escribió, en 1949, “Segundo Sexo”. Fue un libro que marcó su carrera, pues se lo considera una de las obras fundacionales del Feminismo y una de las más relevantes, a nivel filosófico, del siglo XX porque afronta la identidad de las mujeres y la diferencia sexual desde la psicología, la historia, la antropología, la biología, la reproducción y las relaciones afectivo-sexuales.

     Como era una escritora prestigiosa viajaba para dar conferencias y en Chicago conoció a Nelson Algren, un novelista americano con quien inició una relación hasta 1964 que se terminó a pesar de amarse porque ella se dio cuenta que no podía dejar a Sartre ni a su país natal. Después de esta pérdida comenzó a sufrir ataques de ansiedad que le duraron hasta que conoció a otro hombre que dejó una huella profunda en su corazón, el cineasta comunista Claude Lanzmann. Ella con 44 años y él con 27 dejaron de lado el qué dirán y convivieron. Fue con el único hombre que compartió un hogar. Si bien Lanzmann sí entendía y aceptaba la relación entre De Beauvoir y Sartre, la historia se terminó luego de ocho años. Finalmente, la escritora optó por cuidar a Jean Paul Sartre quien falleció el 15 de abril de 1980.

     Con sus apasionadas historias amorosas queda demostrado que en Simone de Beauvoir no hubo odio por los hombres ni rechazo del amor sino más bien solidaridad y complicidad. No estuvo en desacuerdo con los hombres, sí con una sociedad de hombres, con los prejuicios de la época. Era una mujer muy decidida, hacía lo que sentía, incluso las cosas que eran mal vistas por la sociedad. Para ella el ser mujer no sufre limitación, por eso vivía intensamente y tuvo amores apasionados con hombres y aventuras con algunas alumnas sin por eso considerarse homosexual. Se consideraba simplemente una mujer que vivía todas las experiencias que se le dan a una mujer.

     En una entrevista dijo: “Hay condiciones biológicas sexuales que diferencian al hombre de la mujer, pero lo que toda la sociedad ha edificado sociológica, moral y profesionalmente sobre esta base, es algo que casi no tiene nada que ver con la diferencia fisiológica. Por eso ser mujer no es sólo ser sexuada de una determinada manera en la sociedad. A partir de las niñas pequeñas, la sociedad fabrica a las mujeres para la maternidad, para que sean sacrificadas, sirvientes del hombre y de sus hijos, y para encargarse de las tareas de la casa. Y es así como se llega a ser mujer, a partir de un nacimiento que podría darle las mismas oportunidades que a un hombre.”

     A través de su libro quería lograr que la mujer comience a ser respetada y que se desasocie de un discurso puramente naturalista en el cual por el hecho de tener útero debe ser madre. Esto lo consideraba como una elección de vida, tal como hizo ella, que no por eso se creía menos mujer.

     Ella era libre de verdad, nada conformista. Y lo que quería para su vida también lo deseaba para el resto de las mujeres. Quería abrir las mentes de ambos géneros porque sabía que no hay ninguna razón para que la mujer no sea un ser humano en todos los sentidos, exactamente igual que el hombre. Por eso se la describe como una de las figuras intelectuales francesas más importantes y comprometidas del Siglo XX y como filósofa y madre de la libertad del sexo femenino.

     El libro era un acto de feminismo en cierto sentido que sirvió para las militantes que tomaron a Simone de Beauvoir como ícono del movimiento.

     Vivió intensamente, luchó por sus objetivos y sus sueños, se instruyó, enseñó, y transmitió su pensamiento que trascendió las fronteras. Admirada por hombres y mujeres, realmente, un ejemplo a seguir.

     Falleció el 14 de abril de 1986 en París, lugar donde nació y amaba profundamente.

Bibliografía

Novelas

  • La invitada. (1943)

  • La sangre de los otros (1945)

  • Todos los hombres son mortales (1946)

  • Los mandarines (1954, ganadora del Premio Goncourt)

  • Las bellas imágenes (1966)

  • La mujer rota (1968)

  • Cuando predomina lo espiritual (1979)

Ensayos

  • Para qué la acción (1944)

  • Para una moral de la ambigüedad (1947)

  • El existencialismo y la sabiduría popular (1948)

  • El segundo sexo (1949)

  • El pensamiento político de la derecha (1955)

  • La larga marcha (Ensayo sobre China) (1957)

Memorias

  • Norteamérica día a día (1948)

  • Memorias de una joven formal (1958)

  • La plenitud de la vida (1960)

  • La fuerza de las cosas (1963)

  • Una muerte muy dulce (1964)

  • La vejez (1970)

  • Final de cuentas (1972)

  • La ceremonia del adiós (1981)

Teatro

  • Las bocas inútiles (1945)

Correspondencia

  • Cartas a Sartre (1990)

  • Cartas a Nelson Algren: un amor transatlántico (1998)