Margarita Xirgu: la mejor actriz y directora de teatro del Siglo XX

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Margarita Xirgu, fue una actriz y directora de teatro catalana, que triunfó en su país y en Latinoamérica. Nacionalizada uruguaya tras la guerra civil española que no la dejó volver a su país, realizó incontadas obras de teatro. No se sabe mucho de su vida privada, sí que fue amante del teatro y dejó de lado el cine a pesar de que muchos directores la querían en sus películas. Desvergonzada por completo, realizó escenas impensadas para esa época y algunas de las obras han sido censuradas por ser consideradas pornográficas. Yendo siempre al frente, logró conquistar los escenarios de cada país donde se presentaba.

Margarita Xirgu Subirá nació en Molins de Rey, España, el 18 de junio de 1888. Su padre fue Pedro Xirgu, un obrero catalán que decidió ir con toda su familia a vivir a Barcelona, cuando Margarita tenía 8 años. De pequeña fue muy inteligente, inquieta y solía recitar poesías y actuar en su casa, incentivada por su papá.

A los 11 años entró a trabajar en un taller de pasamanería y a su vez inició la etapa de actuaciones en diferentes teatros. Como El Ateneo quería realizar la obra “Don Álvaro o la fuerza del sino” y le faltaba una protagonista, pensaron en Margarita, pero Pedro no quería que su hija trabajase profesionalmente todavía, no obstante al tiempo accedió, y la pequeña comenzó su carrera artística y luego ingresó en un grupo juvenil teatral.

A partir de entonces sus presentaciones en diferentes obras fueron incesantes, pero no todo fue color de rosa, sufría de una grave enfermedad pulmonar y en 1907, al fallecer su padre tuvo que hacerse cargo de la economía familiar, de su madre y de su hermano más pequeño.

De adolescente se enamoró de Josep Arnall y se pusieron de novios. Pero nunca se supo mucho de su vida privada.

A nivel profesional fue creciendo siempre, los éxitos de sus actuaciones eran imparables y se le abrió un espectro sumamente interesante en el medio del teatro. Como era tan buena actriz, directores de cine la han contratado para que sea parte de algunos films, pero el medio cinematográfico no era lo que ella amaba.

Era totalmente desvergonzada, por lo cual no ponía trabas a la hora de representar los personajes, por eso fue la primera actriz que aceptó salir a escena con el vientre desnudo al actuar en Salomé, una obra de Oscar Wilde. A principios de siglo era una locura semejante exposición de la mujer, y la obra fue levantada por considerarla pornográfica.

En 1910 formó su propia compañía de teatro y realizó varias giras por Argentina, Chile y Uruguay y las críticas que tuvo fueron muy buenas, tanto en Latinoamérica como en su país.  

Cuatro años después viajó a Madrid en donde siguió realizando obras de excelente nivel por lo que fue considerada una de las mejores actrices de teatro. Realizó obras de Jacinto Benavente, Perez Galdós, y Federico García Lorca, entre otros.

En 1919 la compañía de Margarita se unió con la de Enrique Borrás y estrenaron juntos una nueva obra, Alimaña. Viajó dos veces más a América, visitando nuevos países, Cuba, México, Venezuela, Perú y Puerto Rico. Y en 1926 conoció a Lorca, con quien entabló una fuerte amistad, además compartió muchos trabajos, porque Xirgu interpretó casi todas sus obras. Tenían la misma ideología, la del Partido de Izquierda Republicano y un compromiso político, por el que han tenido conflictos con la prensa y algunos espectadores.

Fue condecorada con la orden de Isabel la Católica y nunca cesó de trabajar en distintos teatros de Madrid y Barcelona donde, además, la nombraron hija predilecta, y se la consideró una actriz de primer nivel tanto catalana, como española.

Hospedó al ex jefe de Gobierno Manuel Azaña y a su mujer, cuando salieron de la cárcel por haberlos culpado de favorecer al movimiento revolucionario. A su vez, ayudó a las mujeres que eran discriminadas.

Volvió a América para realizar aquí las obras de su gran amigo Lorca, y como en España había guerra civil, se quedó buen tiempo trabajando en Argentina, Chile y Uruguay. En este último fue Directora de la Escuela Dramática Municipal de Montevideo donde les daba a sus alumnos parte de sus técnicas actorales. Al ganar el militar Franco el poder en su país de origen, Margarita, optó por no volver a España. No obstante, le habían confiscaron sus bienes y el Consejo Central del Teatro le pidió que no regrese a su país y que siga en América como abanderada de la República.

En 1938 volvió al cine bajo la dirección de Edmundo Guibourg, para la película Bodas de sangre, de Federico García Lorca y al año siguiente dirige la versión musical en un teatro de Montevideo. 

Su amigo había sido asesinado y ella, en sus funciones, siempre lo recordaba por medio de una fotografía, minutos de silencio y pedidos a su público que para no olvidarlo debían hablarle de él a las nuevas generaciones.

Tramitó la nacionalidad uruguaya y se instaló definitivamente en Uruguay donde dirigió obras, como Romeo y Julieta, de Williams Shakespeare y Fuenteovejuna de Lope de Vega.

Las presentaciones en Cuba, La Habana, también fueron muy exitosas. Además del teatro, en los diferentes países que trabaja daba conferencias, seminarios y coloquios en universidades. Algunas de sus obras, como El malentendido fue censurada.

En Chile también creó una escuela de teatro y se vinculó con la Universidad, y en otro de sus estadías en Buenos Aires grabó para la televisión argentina, La casa de Bernarda Alba.

Así vivió, de gira por los países latinoamericanos, llevando a cabo labor de alto prestigio, tanto actuando, dirigiendo como dando charlas. Era ovacionada por la emoción que transmitía y por la interpretación de sus personajes en los diferentes géneros. Fue nombrada Presidenta de la Comisión Honoraria de la Casa del Actor, dirigió comedias nacionales, escuelas de teatro y teatros de diferentes países llevan su nombre.

En 1962 tuvo que ser operada y a pesar que los médicos le prohibieron trabajar para cuidar su salud, Margarita siguió dirigiendo obras, hasta en Estados Unidos, pero el 25 de abril de 1969, en una nueva intervención quirúrgica realizada en Montevideo, surgió una complicación y murió.

Casi 20 años después sus restos fueron trasladados a su lugar de nacimiento. En Buenos Aires, un teatro en San Telmo lleva su nombre para rendirle homenaje a esta gran artista.