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Jue, Nov

Marlen Dietrich: una actriz estelar totalmente desprejuiciada

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Marlene Dietrich fue una actriz de cine y cantante alemana, nacionalizada estadounidense por no estar de acuerdo con la política del nazismo. Desprejuiciada por animarse a fumar en público y usar trajes de hombre en una época inusual, por tener innumerables amantes de ambos sexos y por enfrentar a Hitler. Estrella del espectáculo, que por su glamour, sensualidad, piernas perfectas y personalidad arrolladora, también fue la elegida por los mejores diseñadores para lucir sus creaciones. De grande, una fractura en su pierna, la llevó a usar silla de ruedas y a aislarse en su casa de París, donde terminó sus días. 

Marie Magdalene Dietrich, nació el 27 de diciembre de 1901 en Berlín, Alemania, sus padres fueron Louis Erich Otto Dietrich, teniente de policía que había participado en la guerra franco-prusiana, y Wilhelmina Elisabeth Josephine Felsing que provenía de una familia adinerada. Cuando Marie tenía seis años, su papá falleció. Un tiempo después ella tomó clases de violín y a los dieciséis años dio su primer concierto. Con su música también llegó a participar en bandas sonoras de algunos films. Así iniciaría una nueva etapa en su vida, la de actriz. 

Fusionó sus nombres y comenzó a ser conocida como Marlene. A los veinte años, ingresó en una escuela de interpretación y fue contactándose con personas con su mismo interés. Mientras tanto bailaba en coros de cabarets, trabajaba en obras de teatro no conocidas y realizando algunos bolos en el cine. 

Rudolf Sieber, fue ayudante de dirección de una película para la cual Marlene estaba grabando, se enamoraron, contrajeron matrimonio en mayo de 1923 y el 13 de diciembre de 1924 nació su única hija, María. 

Marlene continuó rodando películas pero sin poder aún encontrar un rol protagónico o un personaje importante. Le servía para darse a conocer dentro del medio y entablar amistades. En 1929 se separó de su marido, no obstante, nunca lo hicieron legalmente porque mantenían una buena relación, a pesar de los reiterativos engaños de Marlene con diferentes hombres y mujeres durante su matrimonio. 

En una de sus funciones del cabaret, la contactaron para que realice una prueba para El Ángel Azul, la primera película europea sonora, dirigida por Josef Von Sternberg (quien sería su nuevo amante), en donde ella tuvo que comprometerse a bajar de peso, afinar su silueta y depilarse las cejas. Con ésto cambió su trayectoria. Comenzó a ser convocada para personajes más comprometidos y con mayor participación. 

Para entonces, viajó a Hollywood para actuar en la película Marruecos, por cuya labor fue nominada al premio Oscar. 

Quiso conquistar esta ciudad y lo logró, porque Paramount la contrató como estrella de varias películas para ser partenaire de los galanes de la época, como Gary Cooper, con quien tuvo un romance.

 

Actriz mimada de Von Sternberg, participó en varias de sus películas, siempre con roles de mujer fatal. Este director la llevó a la fama bajo el título de una de las mujeres más sexys del séptimo arte y la de las piernas perfectas. Por eso las lucía  en la pantalla grande, sus piernas eran un emblema del cine, por lo que se las aseguró por una suma millonaria. 

La década del ´30 la encontró a Marlene con mucho trabajo y cuando se desvinculó del director que la llevó a la fama y por el que fue una de las actrices mejores pagas de la época, su carrera se vio comprometida. Allí fue que coprotagonizó Arizona, y gracias a su gran actuación consiguió un nuevo contrato con Universal. 

Su personalidad era avasallante, mujer de carácter, desprejuiciada, sexual, glamorosa, no le temía a nada ni a nadie y hacía lo que quería. De mirada sensual, con pómulos hundidos y voz ronca, usaba pieles, plumas, joyas y vestidos sexys. No tenía una gran belleza pero era tan fuerte su personalidad, que la hacía ver más linda de lo que realmente era. En varias oportunidades se presentó en público con trajes de hombre, por lo que impuso el pantalón en la mujer. Ícono de la moda de Hollywood, era vestida por los mejores diseñadores del momento, que veían en ella la imagen perfecta para lucir sus creaciones. 

En esta época se encontraba Hitler en el poder, y Marlene lo repudiaba por completo, tanto es así que se hizo ciudadana estadounidense, en la Segunda Guerra Mundial actuó para las tropas de Estados Unidos, recaudó sus bonos de guerra y se quedó ayudando a los combatientes, enfermándose de pulmonía. Por esta labor recibió en 1947, la medalla de la Libertad, que era una de las más importantes que se entregaba en Norteamérica a una persona civil. 

Su antinazismo la llevó a grabar discos en contra del sistema y a hacerle frente a esta política, sin temer consecuencias. Sabía que Adolf Hitler se había embelesado con ella y la había convocado para que sea estrella del cine del Reich. Marlene pensó juntarse a solas con él para asesinarlo, pero no pasó a concretarlo. Confesó no querer volver al país mientras estuviese al mando del poder. 

A pesar de continuar realizando films, los ´40 no fueron años tan fuertes a nivel cinematográfico para Marlene, por lo que se dedicó a la música y uno de sus temas más conocidos que grabó, fue Mili Marleen. 

Su hija María, que en 1948 la hizo abuela, no quiso mucho a Marlene porque su madre vivió pendiente de su estética y de sus amoríos y no le brindó todo el amor que necesitaba. 

Hablando de amores, Marlene tuvo incontados, no paró de tener romances con quien se propusiera. A pesar de considerarla solitaria y que nunca encontré al amor verdadero, pasaron por su vida, Jean Gabin, el actor y héroe militar de quien se enamoró en uno de sus viajes a París, Ernest Hemingway, John Wayne, Richard Burton, Orson Welles, la actriz mexicana Dolores del Río, la cantante Édith Piaf con quien grabó una canción y hasta se habló de Greta Garbo y algunos políticos. 

En 1950 editó su libro, Marlene Dietrich´s ABC, y en esa misma década ya no fue lo mismo su trabajo en el cine, pero igual siguió teniendo protagónicos y la contrató Alfred Hitchcock.  Continuó haciendo giras mundiales como actriz de cabaret y cantante, para luego dedicarse prácticamente de lleno a la música, en Estados Unidos y en Europa, presentándose en prestigiosos cafés de París y Las Vegas. Su voz no era espectacular pero por su presencia en el escenario y su gran personalidad el éxito fue rotundo. Tal es así que en 1968 recibió el Premio Tony. 

Cuando regresó a Alemania tuvo serios inconvenientes con los más férreos admiradores de Hitler que no querían que vuelva al país. En 1974 volvió al cine con Gigoló, su última y olvidable película y comenzó a ser adicta al alcohol y a los somníferos para poder dormir. 

En un escenario tuvo un accidente y se fracturó una pierna, que la llevó a terminar definitivamente con su carrera artística por tener que usar una silla de ruedas. Dietrich, se abocó a escribir su biografía y cartas desde su casa de París, y gran parte de su tiempo hacía reposo sin querer recibir visitas, para que no la vean deteriorada, por eso mantenía contacto con sus allegados sólo por teléfono. 

El 6 de mayo de 1992, Marlene falleció en su casa de París mientras dormía. Su muerte causó alto impacto en el mundo del espectáculo y se realizó un cortejo fúnebre importante, para que sus fieles seguidores pudieran despedirse de ella. Luego fue trasladada a su ciudad natal donde fue enterrada, al lado de su madre. Su tumba fue después ultrajada por los nazis. 

La actriz y cantante siempre tuvo deseos de que su vida estuviera volcada en un libro y su hija cumplió su sueño. La persona que más la conocía escribió sobre ella y en sus páginas cuenta su historia, sin tapujos. También fueron publicados los escritos y las cartas de la estrella que escribía en sus noches de insomnio, muchas veces a algún ex amante. 

Deseada por hombres y mujeres, esta actriz y cantante dejó su glamour y su sensualidad en el cine para que diferentes generaciones puedan conocerla y disfrutarla.