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Lun, Oct

Cómo reforzar nuestras defensas en el invierno

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En el invierno estamos más vulnerables a los resfríos y a las gripes, pero con una  alimentación saludable podemos reforzar nuestras defensas y disminuir los síntomas, si ya estamos enfermos.

El resfriado es una enfermedad que se contagia fácilmente, y su transmisión se produce por el contacto con las secreciones portadoras de los virus. Por lo general para estos casos, los antibióticos no son el medicamento correcto, y con una dieta suave, a base de alimentos nutritivos y reconfortantes, podés ayudar a combatir el malestar y la pérdida de apetito que puede presentarse.

La alimentación debe enfocarse a estimular la función inmunológica, y los líquidos y nutrientes cumplen un rol fundamental en ello.

Los líquidos tienen una función muy importante durante el resfriado porque ayudan a mantener la hidratación correcta del cuerpo, evitan que las mucosas se resequen y favorecen la fluidificación de las secreciones. Es ideal consumir jugos naturales con alto contenido de vitamina C y tomar té de canela con limón endulzado con miel de abeja. Las bebidas calientes, como el caldo de pollo, reconfortan y ayudan a disminuir las molestias que provoca. Hay que evitar el consumo de bebidas alcohólicas y con alto contenido de cafeína, ya que causan deshidratación.

Los nutrientes que estimulan la función inmune son el selenio, presente en alimentos como el huevo, los cereales completos, las legumbres, la carne y los pescados; y el zinc, cuyas principales fuentes alimentarias son el hígado, el queso curado, los mariscos, las legumbres, el huevo y los frutos secos. Los alimentos deben estar bien cocidos y hay que evitar condimentarlos mucho o los que son altos en grasa.

Durante los resfriados hay que aumentar el consumo de frutas y verduras, y se recomienda tomar a diario un complemento de Vitamina C.

Lo ideal es que al comenzar el otoño, como el cuerpo necesita fortalecer sus defensas, combatir el estrés y proveerse de energía, se ingieran alimentos que nos brinden eso, como la jalea real, estimulante recomendado para reforzar el sistema inmunitario tras un fuerte desgaste de energía; el polen, rico en vitaminas y minerales, que estimula el apetito y combate estados de debilidad; la levadura de cerveza, que protege la salud de la piel y evita el estrés.

Expertos en nutrición aconsejan el llamado “desayuno completo”, para comenzar bien el día: un yogur bio, dos nueces peladas, una cucharada de germen de trigo (que es la mejor fuente de fibra), otra de levadura de cerveza y una de polen.

Consumiendo estos alimentos vas a reforzar las defensas y a tener más energía para que puedas pasar el invierno sin enfermarte.