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Vie, Oct

Consumo responsable y consciente por la preservación del planeta

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Ante el crítico estado de nuestro planeta, es necesario redoblar esfuerzos en pos de un futuro para nuestra descendencia.

 

 A nivel social apelamos a los esfuerzos que impulsan los gobiernos en la lucha contra el cambio climático, pero eso sólo no alcanza. Son los pequeños cambios de hábitos los que pueden generar un gran impacto, en el presente y futuro. Hacer consciente los modos de consumo resulta imprescindible: a las empresas no sólo tenemos que pedirle un producto de calidad, debemos exigirles procesos de producción transparentes y, ante todo, amigables con la naturaleza, interpelarlas respecto de sus modos de producción, de las sustancias elegidas, de los procesos de investigación y desarrollo.

Promover la sustentabilidad y el cuidado del medioambiente, es algo en lo que todos podemos aportar un granito de arena. Ya hoy no basta con decirlo como slogan de marketing, hay empresas avaladas por los organismos correspondientes como: BDIH (creada en Alemania, es una de las certificaciones ecológicas más antiguas y estrictas de Europa), ICEA (Instituto para la Certificación Ética y Ambiental, de Italia), ECO CERT (el primer organismo de certificación que desarrolló las normas para la "cosmética natural y ecológica"), COSMOS NATURAL (un estándar privado de escala europea), entre tantas otras, que certifican que los productos que utilizamos a diario sean orgánicos, es decir, compuestos de ingredientes de origen vegetal, cultivados sin fertilizantes químicos sintéticos, hormonas, pesticidas y no estén genéticamente modificados. Y cuya cadena productiva sea amigable con el medioambiente en cada uno de sus procesos, desde su concepción hasta el producto final, incluyendo métodos de investigación que no atenten contra los animales hasta un packaging 100% reciclable.

Afortunadamente, los consumidores están marcando una fuerte tendencia, ahora se impone lo natural; se prefieren los productos formulados a base de frutas y vegetales frente a los que están elaborados con aceites minerales, glicoles, siliconas, colorantes,  fragancias sintéticas y conservantes. En este sentido, no sólo se trata de la preservación del entorno evitando derivados del petróleo, también debemos considerar que nuestro cuerpo no se nutre únicamente a través de la alimentación, la cosmética impacta sobre la piel, los labios o el cuero cabelludo accionando directamente sobre nuestro cuerpo.

Ser conscientes es consumir de todos los modos posibles los mejores productos para nuestra salud y para nuestro entorno: es una relación que se retroalimenta. Hay que concientizar e instar a tomar acciones, no sólo a los grupos decisores sino a cada uno de nosotros, porque a fin de cuentas, somos lo que consumimos.