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Sáb, Nov

¿Cómo retirarse a tiempo de una relación?

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Lo contrario de un buen amor es el apego que también se manifiesta cuando no nos encontramos a gusto en un vínculo y sabemos que hemos de ponerle punto final y no lo hacemos. Estiramos y estiramos la decisión hasta que el final en lugar de ser armonioso se transforma en conflictivo y amargo. Sí, es posible decir adiós sin tantos costos emocionales. La clave es reconocer el momento justo para cerrar el ciclo.

Estas preguntas pueden ayudarte a tomar la decisión:

 

 ¿Continúas con él por costumbre o comodidad?

Seguir en una pareja solo porque no ofrece riesgos no parece brindar demasiadas oportunidades de crecimiento personal. También coartás la evolución del otro, condenándolo  - y condenándote - a una relación poco nutritiva.

¿Tenés temor a la soledad?

Muchas personas no se sienten preparadas para estar a solas. Si es tu caso, quizás sea hora de que comencés a trabajar más en vos misma. Quien goza de su propia compañía, difícilmente vea a la soledad como a un fantasma. Para estar en buen amor, hay que saber estar en buen amor con una misma.

¿Sentís que se perdió el respeto?

Eso sí que es grave. Si hay signos de maltrato físico o verbal, si él no te registra, si te descalifica, si sentís que la relación se ha impregnado de toxicidad, es hora de despedirse antes que la cosa pase a mayores. Si existe violencia física, no hay dilación posible. Terminá hoy y para siempre con el vínculo, hacé la denuncia pertinente y no vuelvas a establecer contacto.

¿Padecés insatisfacción permanente?

Puede que no sepas agradecer todas las cosas buenas que se te presentan: la salud, el trabajo, los amigos. Tratá de determinar si el estado de “medio vaso vacío”, el sentir que nada es suficiente, es algo de tu estructura de personalidad o es imputable a tu vida sentimental. Puede que estés atravesando una crisis personal que tiña todos los aspectos y lo estés proyectando en tu pareja. Por el contrario, si sentís que tu compañero no es importante para tu crecimiento personal, si creés que hace poco por la construcción, si no te gusta como es y no rescatás ningún aspecto positivo en la relación, es hora de que te preguntés por qué seguís en ella. Siempre podemos irnos de los lugares que nos dañan.

¿El futuro parece amenazador?

Las excusas por las que nos perpetuamos en vínculos poco satisfactorios son de toda índole: desde lo económico, pasando por el bienestar de los hijos hasta la errónea creencia de que no volveremos a enamorarnos nunca más. ¿Sabías que el miedo es lo opuesto al amor? Si te animás a soltar lo que no te nutre, estarás generando espacio para que el Universo te sorprenda con nuevas posibilidades. Y, a la vez, dando a tu pareja la libertad de construir un buen amor por su lado.

Si sentís que sola no podés y no te alcanza con conversar con alguien que te quiera bien, podés pedir ayuda profesional. Nunca conversés estos temas “en caliente”: evitá lastimar a tu compañero cuando estás en plena confusión. Buscá instancias de diálogo amorosas que los ayuden a esclarecer si van hacia la reconstrucción o a comenzar por nuevos caminos.