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Infección Urinaria: el malestar habitual de las mujeres

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En esta nueva entrega, te acerco un viejo mal que sigue estando presente. Si bien, en el campo de la medicina se han dado pasos importantes, en muchos casos no se encontraron curas o tratamientos para bajar o eliminar diversas problemáticas, una de ellas, la Infección Urinaria.  

Este malestar se da por una infección de cualquier parte de las vías urinarias, que comprenden los órganos que recogen, almacenan y eliminan la orina del cuerpo, como el caso del riñón, del uréter, la vejiga urinaria y la uretra.

Principalmente las infecciones urinarias son causadas por bacterias, que habitan en el aparato digestivo, en la vagina o alrededor de la uretra. Esta última se encuentra en la entrada de las vías urinarias y, en la mayoría de los casos, dichos microorganismos entran en ella y van hasta la vejiga urinaria y los riñones. Generalmente, el cuerpo los elimina sin que se presenten síntomas, sin embargo, hay  mujeres que son propensas a que ello no ocurra.

Los síntomas que causa son: sensación de ardor al orinar; necesidad frecuente o intensa de hacerlo aunque haya poca orina para eliminar; dolor en la espalda o en la parte baja del abdomen; orina turbia, oscura, sanguinolenta o con olor raro, y fiebre o escalofríos.

Las mujeres tienen más probabilidades de contraer infecciones urinarias que los hombres, (alrededor de una de cada cinco) y pueden ser particularmente peligrosas en personas de mayor edad, embarazadas, o diabéticas.

El tratamiento más eficaz para combatir una infección son los antibióticos. Particularmente, si es leve, se le recetará por tres días, y si es una bacteria fuerte, puede que sea paulatino y duradero para prevenir que vuelva a ocurrir.

La mayoría de las mujeres sanas no padece infecciones repetidas, pero hay muchos casos que se presentan tres o más veces al año, como puede darse en las personas diabéticas y en aquellas que tienen problemas al orinar.

Para prevenir las infecciones frecuentes tenés que incorporar algunos hábitos:

·         Tomar mucha agua para eliminar las bacterias del cuerpo.

·         Tomar jugo de arándanos agrios o consumir vitamina C. Ambos aumentan la acidez de la orina, provocando que los microbios no puedan crecer fácilmente. El arándano también hace que la pared de la vejiga urinaria se vuelva resbalosa y no tengan posibilidad de adherirse cuerpos extraños en ella.

·         Orinar frecuentemente y en cuanto sientas la necesidad de hacerlo, para que no aumenten las bacterias al permanecer en la vejiga demasiado tiempo.

·         Orinar poco tiempo después de haber tenido relaciones sexuales, para  eliminar los gérmenes que puedan haber entrado en la uretra durante el coito.

·         Después de ir al baño, hay que limpiarse de adelante hacia atrás. Esto es de particular importancia después de una evacuación intestinal.

·         Usar ropa interior de algodón y prendas holgadas porque permiten la entrada de aire y ayudan a mantener el área seca.

·         Los diafragmas y los espermicidas pueden provocar infecciones urinarias porque estimulan el crecimiento de las bacterias. Si esto te ocurre, pensá en la posibilidad de cambiar de método anticonceptivo. Si usás condones, son recomendables los que tienen lubricante y no espermicida, porque los otros provocan irritación y eso también contribuye a la aparición de la patología.

Como siempre recalcamos, es muy importante el control sobre nuestro cuerpo. Las causas muchas veces son naturales y otras creadas por desinformación. Tené conciencia para prevenir o curar la infección urinaria que todas pueden tener.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
                                              

 

 

 

 

 

 

 

Consejito del mes:
Da, pero no permitas que te ulicen. Ama, pero no permitas que abusen de tu corazón. Confiá pero sin ser ingenua. Escuchá pero no pierdas tu propia voz.