12
Mar, Dic

Números claves para lucir piernas sanas y bellas

Typography

Comenzaron los momentos de disfrute del aire libre y la oportunidad de lucir nuestras piernas, pero para muchas de nosotras las várices y arañitas son un problema estético que nos hace esconderlas y seguir aferradas al pantalón todo el año. Sin embargo no se trata sólo de cómo nos vemos sino de una cuestión de salud.

 

Si ya sufrís esta patología o si querés prevenirla te contamos cuáles son los números claves a tener en cuenta para mantener nuestras piernas sanas y bellas según la experiencia profesional y los consejos del médico flebólogo e investigador Miguel Ángel Gramajo Booth, creador del método de Flebología Restaurativa.

De 1 a 45: los números de la prevención

1 hora: la medida de tiempo a la que debemos prestar especial atención. Muchas veces nuestros trabajos nos exigen permanecer quietos en la misma postura. Pasado este lapso, debemos recordar dar breves paseos para movilizar las piernas.

2 litros de agua (como mínimo): Beber esta cantidad es fundamental para hidratarnos y conservar la completa armonía de nuestro cuerpo.

4 comidas muy saludables: ¡Mantener una alimentación equilibrada es indispensable para controlar nuestro peso y evitar el estreñimiento!  La consigna es llevar una dieta baja en calorías y alta en fibras: las frutas y verduras deben abundar en todos nuestros platos.

5 minutos de reposo: Cada vez que tengamos la oportunidad, puede resultar muy beneficioso acostarse y poner las piernas en alto. Esta postura es excelente para favorecer el retorno venoso.

10 minutos de automasajes: ¡La técnica que es muy sencilla! Los masajes deben realizarse de forma ascendente, desde los pies hasta llegar (muy lentamente) a los muslos. Los tres tips fundamentales: no aplicarlos directamente sobre las várices sino en las zonas aledañas, cuidar que los movimientos sean suaves (utilizar las palmas y dedos en su totalidad en vez de presionar con las yemas) y usar cremas o aceites para evitar la fricción. Disfrutemos de este momento que además de ser muy placentero permite que la sangre acumulada en las venas comience a movilizarse y fluir hacia el corazón.

30 minutos de ejercicios: Nada de grandes esfuerzos, una simple caminata ya resulta suficiente para fortalecer la musculatura de las piernas y favorecer la circulación de retorno. Bailar, correr, andar en bicicleta, nadar, hacer gimnasia, son otras excelentes opciones.

45 grados: el ángulo perfecto para inclinar nuestras piernas cada vez que nos acostamos para hacer reposo.

¿Y si ya tengo várices, qué puedo hacer?

Los avances de la tecnología en materia de salud y belleza han permitido que en la actualidad padecer várices ya no resulte un problema. Es más, hoy incluso no es necesario extirparlas, sino que puede lograrse que esas venas se tonifiquen y recuperen su funcionalidad. La Fleboterapia Restaurativa, un método que se originó en Europa pero que fue ampliamente perfeccionado en nuestro país por el Dr. Miguel Ángel Gramajo Booth, por ejemplo, garantiza estos resultados.

El Tratamiento en números: menos es más

2 a 6 sesiones ya resultan suficientes para acabar con ellas. El  tratamiento es corto y mínimamente invasivo: el paciente ya no tiene que someterse a esas cirugías dolorosas que por otra parte no garantizan que el problema vuelva a aparecer. La cantidad adecuada de aplicaciones varía según la situación de cada paciente (y para establecer los pasos a seguir, se realiza un diagnóstico con moderna tecnología, además de un exhaustivo examen clínico).

1 sesión por semana. Sólo en casos específicos, se opta por una vez por mes, aunque también existe la posibilidad de hacer sesiones todos los días (ideal para aquellos pacientes que no viven en Buenos Aires). Durante el tratamiento, se introduce en la luz del vaso una sustancia natural que repara la pared del mismo y permite que la sangre vuelva a fluir normalmente. Luego de cada aplicación, la recuperación de las venas se percibe a simple vista y los síntomas de malestar comienzan a desaparecer.

0 reposo. El paciente logra reincorporarse de inmediato a sus actividades habituales (apenas necesitará  usar medias de elastocompresión graduada, pero sólo durante dos o tres días después de la aplicación).