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Sáb, May

Mi pareja no tiene iniciativa ni para terminar nuestra relación

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¿Cansada de ser quien mueve las fichas en la pareja? Si tu compañero siempre espera a que acciones y eso te resulta frustrante, no dejes de hacerte estas preguntas.

 

¿La relación nació así?

Tratá de recordar los primeros tiempos: cuándo se conocieron, cuándo comenzaron a proyectar en común. Si al principio, él era de sugerir planes y tener un rol activo en el vínculo, es hora de que analices cuál fue la causa del cambio. Quizás hayas tenido tu grado de responsabilidad. O puede que simplemente hayas visto en el otro lo que no poseía.

Muchas veces, durante el período de enamoramiento, adjudicamos a nuestro objeto de deseo atributos inexistentes. Y luego, al asentarse la relación, reclamamos lo que no hay. Como dice la canción, "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió". Aceptá la realidad y pensá qué te llevó a hacer esa elección de pareja. Luego analizá si estás dispuesta a construir con alguien que no tiene una proactividad a la altura de tus necesidades.

¿Sos de anular a los demás?

Solemos quejarnos de lo que los otros no hacen, pero no les damos espacio suficiente para que actúen, o directamente los anulamos en nuestro afán de imponerles nuestra visión de las cosas.

Cada dinámica vincular tiene sus peculiaridades. Así como hay quienes quieren siempre tener la iniciativa, otros prefieren mantenerse a un lado para no generar discusiones con alguien que hace en exceso y cree tener siempre la verdad. Preguntate: ¿tenés un modo imperativo?; ¿siempre creés tener razón?  Puede que sea hora de hacer un poco de autocrítica.

¿Cómo son en el sexo?

Repasá los últimos encuentros: ¿diste el puntapié inicial del juego erótico de manera reiterada? A la larga eso puede ser frustrante y hacerte sentir poco deseada. Lo ideal es que los roles se alternen; cuando uno de los dos es quien siempre inicia el approach y el otro se deja cortejar, puede comenzar a haber ruidos en la comunicación. Tratá de sincerar estas cuestiones en un diálogo a corazón abierto. Lo que no se habla, genera conflictos y resentimientos.

¿Creés que tu pareja no se animaría a decir adiós?

Muchas personas no toman decisiones por miedo a equivocarse o simplemente por no confiar en sí mismas. Si considerás que ni siquiera tendría las agallas de terminar con vos si no se siente feliz en el vínculo, empezá a preguntarte si estás donde deseás estar. Vos no podés cambiar a nadie; el cambio ha de ser una decisión de él.

¿Te aburrís en la relación?

Ningún vínculo es un parque de diversiones ni estar de a dos garantía de pasarla bomba las 24 horas. Es bueno saber que las parejas que más se divierten y establecen pactos de complicidad son las que más chances tienen de crecer y durar.

Si sentís hastío y no creés que la relación sea nutritiva, detenete: ¿de verdad querés compartir la vida con él?