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Mar, Oct

Cuidado!!! Alimentos en mal estado

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Cuando salimos de compras tenemos que estar bien atentas de los productos que elegimos. Hay que tomar las precauciones necesarias y que estén a nuestro alcance para evitar daños colaterales a nuestra salud. ¿Cómo podemos darnos cuenta que lo que vamos a consumir está en mal estado? Aquí te vamos a dar algunos consejos importantes para que tengas en cuenta.

Primero de todo te aconsejamos no juntar las frutas y verduras con los productos de perfumería, porque si éstos llegasen a perder pueden contaminar los alimentos.

Conservas:

Nunca deben llevarse las latas que están hinchadas o abolladas porque pueden estar contaminadas por algún germen, además, una vez abierta, el contenido debe pasarse a otro recipiente para guardarlo en la heladera.

Frutas, verduras y hortalizas:

Deben estar correctamente conservadas y se debe prestar mucha atención al color y a que no tengan ningún tipo de insectos. Si tenés dudas sobre la calidad de algún producto, tocalo y fijate que tiene que estar terso y cada especie con su color y brillo característico. Para que no se estropeen los alimentos de verdulería no  hay que comprar más de lo que se puede utilizar en tres o cuatro días.

Carnes rojas:

Deben estar en góndolas acondicionadas con frío y no tener lámparas con coloración para darles mejor aspecto. El color de la carne tiene que ser homogéneo y no tener manchas marrones, verdes ni blancas; la de carne vacuna y de cordero debe ser rojo vivo, más pálido para el cerdo y satinado para la ternera. Para comprobar la buena calidad hay que ver que la grasa esté situada en láminas y granos más o menos finos a través de la masa muscular, y su olor deber ser suave y agradable. Es preferible comprarlas por piezas para su mejor conservación y guardarlas en la parte más fría de la heladera, si se frizan hay que envolverlas en bolsas especiales.

Carne picada:

Tiene que ser picada en el momento de la compra, ya que al estar triturada, la superficie expuesta al ambiente es más susceptible de contaminarse con microbios. Es preferible elegir la que no contiene desechos como tendones, nervios y grasa. Si la comprás envasada fijate bien si está en heladeras de exposición y en paquetes limpios. Además en la etiqueta debe figurar el tipo de carne que es y la fecha de caducidad expresada en el día, mes y año.

Embutidos:

Antes de elegirlos, tené en cuenta que los vas a comer tal como los comprás, sin hervor ni cocción previa, entonces se deben controlar muy bien las medidas higiénicas del lugar donde están expuestos y su aspecto.

Fiambres:

Se deben comprar cuando se van a consumir así están más frescos. La mejor calidad se obtiene en almacenes o fiambrerías, porque los preembolsados pueden transformar la humedad en agua. El jamón debe ser seco, las fetas firmes de un color nítido y no se debe deshacer en trozos al cortarse. Si tienen un punteado blanco es porque están añejos.

Salchichas:

Hay que asegurarse de que la piel no presente arrugas ni esté con excesos de grasa o agua. El color debe ser uniforme y limpio, al cortarlas su carne tiene que estar firme y sin puntos de grasa.

Pescados:

Debe tener un olor suave y agradable, el típico aroma de mar. La consistencia de la carne debe ser rígida y no tiene que tener el vientre hinchado, las branquias deben ser rojas y brillantes, pero en algunas especies pueden ser rosadas (lo importante es que siempre tengan una tonalidad uniforme), los ojos deben ser brillantes, transparentes y esféricos. Las aletas deben estar unidas al cuerpo y al despegarse tienen que quedar enteras y ligeramente húmedas. La piel tiene que ser tensa y brillante (salvo las sardinas cuyas escamas estarán bien adheridas). Por eso no conviene comprar el pescado fileteado porque ninguna de estas características te sirven para verificar la frescura.

Pollo:

Su piel debe ser tersa, sin manchas, de color rosado y la pechuga ancha y rolliza. Para comprobar que es joven se puede presionar sobre el esternón, que tiene que ser flexible. Si es un pollo congelado debe estar bien duro, sin magulladuras ni roturas en el envoltorio y el envase no tiene que tener líquido turbio.

Lácteos:

Deben estar correctamente conservados en frío, hay que verificar siempre la fecha de vencimiento y no comprar los que caducan al día siguiente o los que vienen en envases rotos o sucios.

Quesos:

Palpar desde el borde hacia el centro que debe estar suave pero no blando. La costra no debe estar recubierta de mohos blanquecinos con pigmentaciones rojas. Tiene que oler bien. Si querés conservarlo podés tenerlo unos días en la heladera, pero después pierde el sabor.

Yogur:

Verificar fecha de vencimiento que tiene que estar dentro de una o dos semanas, no comprar los que presentan suciedades, abolladuras, golpes o la tapa rota, siempre tiene que estar en la heladera hasta que se va a consumir y ésta debe funcionar correctamente.

Huevos:

El huevo entero es fresco, hay que elegir los que tienen la cáscara intacta, sin cascar y sin vetas, y los que están limpios porque los sucios pueden tener gérmenes. No hay que lavar su cascarón porque el agua podría contaminarse con la suciedad y penetrar en el huevo a través de la cáscara porosa. Es importante tener en cuenta que los huevos marrones no son mejores que los blancos y que los de granja no son mejores que los de cría intensiva.

Pastas:

La calidad depende sobre todo del cuidado que hayan tenido los fabricantes. Si son buenas deben tener color amarillo claro y no tener grietas, manchas blancas, marrones o negras porque denotan un defecto en sus componentes.

Galletas y golosinas envasadas:

Siempre tenés que ver que su fecha de caducidad sea lejana a la compra, y no adquirir los que tienen el envase roto, sucio o grasiento, o que no esté legible la fecha de vencimiento, la lista de ingredientes y la calidad comercial.

Café:

Hay que rechazar los envases que contienen demasiados granos dañados con manchas o rotos. El brillo del grano, no es garantía de su calidad porque se le pudieron haber agregado sustancias artificiales para simular su frescura. Y como siempre fijarse la fecha de elaboración y de vencimiento.