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Sáb, Dic

Hatha Yoga y Energía

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En el Yoga se considera que el organismo humano posee una energía sutil que nos condiciona y determina, siendo el buen o mal funcionamiento de esta energía, a nivel general del cuerpo, lo que da lugar a la salud o la enfermedad del ser humano. Esta energía corporal y su circulación por todo el cuerpo, establece un complejo mundo de fisiología esotérica para el organismo.

Los soplos energéticos que circulan por todo el cuerpo, lo hacen a través de unos canales, o nadis, que les sirven de vías. Tres nadis hay que conocer  que parten de la base de la columna vertebral y ascienden, siguiendo distintos recorridos, hasta el centro de la cabeza. El principal es el Suhumna, está en el centro y asciende en línea recta desde la base de la columna vertebral hasta el centro de la cabeza.

El Ida es un nadi que, partiendo de la base de la columna vertebral, asciende en forma de espiral enrollada a lo largo del nadi sushumna, hasta la ventana izquierda de la nariz, donde termina. En él circula la energía femenina, lunar o negativa del organismo.

El Pingala, hace el mismo recorrido que el anterior pero la forma de espiral la hace en sentido inverso y termina en la ventana derecha de la nariz. En él circula la energía masculina, solar y  positiva del organismo.

La energía corporal circula a través de estos nadis por todo el cuerpo, aceptando, según la fisiología esotérica del yoga, una relación directa de esta energía con los tres dhatus o elementos de la medicina Ayurvédica: viento, fuego y agua.

A su vez, dicha energía corporal se encuentra en relación con los cinco elementos de la Naturaleza: tierra, agua, fuego, viento y éter.

Es la combinación de los tres dhatus ayurvédicos y de los cinco elementos de la naturaleza lo que establece y forma la energía corporal, que circula por todo el cuerpo manteniendo la vida.

En el yoga se considera que un mal funcionamiento de esta energía, por bloqueo o impureza de los nadis, origina la enfermedad, debido al estancamiento energético que se condiciona y al desequilibrio secundario que conlleva. Por eso hay que estar siempre en pleno equilibrio para mantenernos sanas física y mentalmente.