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Sáb, Dic

Los planos de la mente

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El centro mental es sustancia altamente organizada. La mente posee una notable potencia para desarrollarse por sí misma y convertirse en guía de autorrealización.

Son tres los planos de la mente: el subconsciente, la consciencia y la supraconsciencia. Los yoguis también apuntan a un cuarto plano, que es el inconsciente en su doble vertiente de inconsciente personal y grupal.

En el inconsciente descansa toda la sabiduría instintiva de la especie, los más viejos códigos de conducta, la inteligencia del organismo y de los instintos.

La mente subconsciente es el gran reservorio de las experiencias que han ido sobreviviendo a lo largo de nuestra vida. Todo se impresiona en su película y persiste en su contenido. Las impresiones subliminales son conocidas como samskaras y las tendencias que provocan como vasanas. Samskaras y vasanas condicionan nuestra vida mental, emocional y nuestra conducta. Son las fuerzas ciegas del subconsciente que nos determinan. Impresiones, condicionamientos, influencias de todo tipo, vivencias agradables, desagradables o neutras, todo se va acomodando en el subconsciente.

Tal es la mente vieja, cargada de experiencias, de viejos hábitos y patrones, de traumas e inhibiciones. Y esa mente condiciona al individuo, se permite invadir la mente consciente, y crea filtros y asociaciones para la mente subconsciente y consciente. Ese cúmulo de latencias y residuos impide la visión pura y desprejuiciada, distorsiona el discernimiento y origina ofuscación. Condiciona la mente y así no puede florecer la energía primordial que libera y proporciona la visión iluminadora.

El yogui busca refrenar las tendencias subconscientes que resultan negativas, independizar a su consciente de la subconsciencia, evitar estados anímicos o pensamientos que estén condicionados por las asociaciones maduradas a nivel subconsciente. Quema todo lo que hay de negativo en el subconsciente, sin preguntarse cuándo y cómo se depositó allí, lo que quiere hacer es dominarlo, aniquilar su carga negativa y estimular la positiva, hacerle que trabaje cuando sea necesario, pero en su justo plano.

Como el subconsciente es algo vivo, dinámico, puede ser canalizado, adiestrado y ejercitado.

La  visualización tiende a transformar las energías del subconsciente. La imaginación se pone al servicio de la libertad interior.

El yogui trabaja sobre su subconsciente actuando de tres maneras:

-Quemando residuos mediante las técnicas de concentración profunda,

-reacondicionando su subconsciente, desplazando las impresiones negativas mediante el cultivo de las positivas, y

-dejando que vayan reaccionando los samskaras, observándolos y permitiendo que agoten su impulso.