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Mié, Sep

Nueva tendencia en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad

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 El tratamiento del sobrepeso y la obesidad es una asignatura pendiente en el ámbito de los profesionales de la salud. La posibilidad de adelgazar bajo el mínimo esfuerzo, provocando beneficios sin daños al organismo es un deseo incumplido.

Aunque se instala la discusión sobre las ventajas de llevar una vida sana y a la vez alimentarse correctamente, la mayoría de las personas buscan distintas formas de bajar de peso rápidamente y sin esfuerzo, por eso consumen medicamentos para lograr sus objetivos a corto plazo. Pero diversos estudios han demostrado que al cabo de un año los pacientes suelen recuperar su peso inicial experimentando efectos adversos.

Hay que saber que el reglamento de las prácticas alimentarias depende de la competencia de los nutricionistas, de un equipo multidisciplinario y de la voluntad del paciente, porque las dietas fracasan debido a las recaídas del plan nutricional. Esto se refleja no sólo en la obesidad sino en el aumento de la diabetes tipo 2 a pasos agigantados.

El alto consumo de azúcares (como panes, arroz blanco, pastas, papas) provoca efectos negativos en nuestro organismo. Debido a ésto surgen las discusiones de cómo tienen que estar distribuidos los nutrientes en nuestra dieta diaria; es decir, los hidratos o azúcares, las proteínas y las grasas. Además cómo tienen que ser consumidos, si conviene mezclarlos entre sí y a qué hora debe ser su ingesta.  

De algunas dietas poco saludables conocidas en donde predomina el consumo de proteínas se sacaron conceptos positivos, pero también predominan las grasas saturadas que son perjudiciales para la salud. 

Por suerte ahora se comprobó que bajando la cantidad de azúcares, aumentando las proteínas y utilizando grasas de buena calidad los resultados son totalmente positivos y saludables. Las proteínas se encuentran en los alimentos de origen animal, (carnes, huevos, lácteos) pero también en alimentos de origen vegetal (legumbres), en donde las proteínas son de muy buena calidad. Estas dietas disminuyen a corto plazo los triglicéridos y el colesterol LDL y también el riesgo de enfermedad cardiovascular. 

El exceso de azúcares en la dieta no sólo detiene la utilización de depósitos de grasas, sino que además promueve un aumento en su reserva. Este mecanismo se invierte al disminuir la ingesta de hidratos ocurriendo una destrucción de la grasa para su conversión en energía y además disminuye la liberación de insulina.

Si a ésto le sumamos ejercicio aeróbico intenso, se van a  estimular las hormonas presentes en las células grasas, llamadas adipositos, provocando liberación y movilización muy rápida de triglicéridos, que es la forma en que se reserva la grasa en nuestro cuerpo en respuesta a la ausencia de la glucosa que está generada por los azúcares. 

Una dieta moderadamente hiperproteica resulta más eficaz para la pérdida de peso.Si lo que se desea es perder peso a expensas de la grasa y no de la masa muscular, disminuyendo el nivel de triglicéridos y el riesgo a padecer diabetes o enfermedades cardiovasculares, una dieta con mayor proporción de proteínas parece ser la respuesta. Además su ingesta, genera mayor sensación de saciedad y las ganas de seguir comiendo es menor, pero tiene un límite recomendado que es de 1,2 gs por Kg. de peso por día. Los alimentos elegidos son las carnes, los huevos, los lácteos descremados, las legumbres como la soja y las frutas secas. 

La soja es muy cuestionada debido a la creencia en la baja calidad de sus proteínas, sin embargo posee un impacto positivo demostrado sobre el colesterol. Por ejemplo, una dieta baja en grasas saturadas (grasa de origen animal incluyendo margarinas) y colesterol que incluya 25 gs de proteína de soja diaria ayuda a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.Es bueno saber que la proteína de soja tiene la misma o superior calidad que la carne y es perfectamente utilizable a partir de los 2 años de edad. Cada 100 gs de soja hay  35,9 gs de proteínas y en 100 gs de carne de ternera 20 gs de proteínas. 

Características de la dieta proteica 

La base del plan de alimentación proteinado consiste entonces en la administración de proteínas de alto valor biológico, como es el caso de las carnes y legumbres (soja) y la reducción de glúcidos o azúcares y grasas con el objetivo de que el balance calórico sea suficientemente negativo para producir una pérdida de peso rápida. 

De este modo en 48 a 72 horas la reserva de energía a utilizar serán las grasas con su efecto anorexígeno y psicoestimulante. Alcanzado el objetivo en la pérdida de peso, se incorpora en la dieta los diferentes grupos de alimentos de forma progresiva para llevar de nuevo al  paciente  a una dieta de equilibrio.

Durante este tipo de dietas el organismo elimina una parte importante de minerales y se encuentra en situación de carencia vitamínica y mineral. Por ello al igual que todo régimen se requiere de suplementación para evitar carencias. 

Las cifras de las pérdidas de peso obtenidas con la dieta proteinada en el hombre para un período de 28 días es de 10 Kg. mientras que en las mujeres es de 7 a 9 Kg. 

Los efectos secundarios de este tipo de dietas son escasos, pero deben seguirse de cerca por el profesional ya que puede presentar deshidratación y alteración del potasio por la elevada eliminación por orina, razón por la que se debe ingerir buena cantidad de sodio, potasio y agua. 

Para conseguir un aumento del metabolismo es preciso introducir nuevos hábitos respecto a la actividad física. Las personas deben aceptar que su práctica diaria debe ser para toda la vida, es la única manera de contrarrestar el factor genético, hay que moverse en forma regular. 

Este tipo de planes alimentarios no están indicados para personas con insuficiencias renales o hepáticas, en donde deben restringirse el consumo de proteínas, pero sí se indica para pacientes con diabetes tipo 2 o síndrome metabólico, ya que tendrían  una gran mejora en el control de su glucemia contrariamente a las tratadas con planes hipocalóricos. Optimizaría también los niveles de hemoglobina glicosilada, parámetro químico que se mide en pacientes con diabetes. 

La dieta proteinada permite la disminución de la medicación y mejora los factores de riesgo. Por todo esto, en base a estudios realizados, se confirma que es una excelente herramienta de trabajo para el tratamiento de reducción de peso, del síndrome metabólico y otras patologías asociadas al sobrepeso y/u obesidad.